miércoles, 1 de febrero de 2017

Salzburgo. Austria


Salzburgo. Austria
El viaje en tren de Viena a Salzburgo dura poco menos de tres horas. A media tarde llego a la estación de Salzburgo (tren i/v Viena-Salzburgo 103 €) y aunque el hotel que he reservado queda muy cerca me vuelvo loca buscándolo, no encuentro a quien preguntar y al rato aparece casi oculto tras un jardín privado.

Me registro, compro allí mismo la tarjeta Salzburgo (36 €) que incluye entradas y autobuses  (merece la pena ya que da acceso a los lugares más interesantes de Salzburgo), dejo las cosas en una habitación sencilla con terraza que da al jardín y salgo a conocer esta ciudad declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
Salzburgo. Austria

El centro no queda lejos pero ya que tengo la tarjeta de transporte cojo uno de los autobuses que desde la estación del tren llevan al centro ( nº 1, 3, 5, 6).
La primera imagen desde el autobús me encanta. Ohhh, Que bonito!. El río Salzach bordea la ciudad antigua en la que sobresale la Fortaleza imponente en lo alto. Presiento-estoy segura de que esta ciudad me va a gustar.
Bajo cerca de una de las puertas de piedra que dan al Casco Histórico, entro en Getreidegasse, la calle principal y me encuentro rodeada de turistas, en su mayoría  grupos orientales. Camino sin rumbo hasta la Plaza Mozart presidida por la enorme estatua del famoso músico nacido en Salzburgo.
Esta ciudad presume de ser la ciudad musical de Europa y tiene razón, ya que en ella han nacido grandes compositores y directores como Mozart, Haydn o Von Karajan y para conmemorarlo anualmente se celebra el Festival de música clásica de Salzburgo, uno de los más prestigiosos del mundo.
 
Paseando por las ferias de Salzburgo con el traje regional

Salzburgo no sólo es música,  es famosa por su rica programación cultural.
Estos días se celebra el Festival de las Culturas del mundo con puestos callejeros de comida, artesanía, actuaciones musicales... y gente luciendo sus trajes tradicionales.
El Festival se celebra en las calles cercanas a la plaza Mozart así que voy de puesto en puesto a saborear un vino austriaco con una salchicha generosa y un taco mejicano poco picante.
El encanto se rompe cuando ya de noche empieza a llover con fuerza y me voy directa al hotel.

Fuentes del Palacio Hellbrunn
Por la mañana cojo el autobús 25 para ir al palacio de Hellbrunn (gratis con la Salzburg Card), uno de los lugares más interesantes del viaje a Austria, un palacio que no hay que perderse.
Lo mandó construir en el s. XVII  el príncipe arzobispo Markus Sittikus de Hohenemsel como lugar de recreo a las afueras de la ciudad.
Sorpresas en forma de agua.  Palacio Hellbrunn Salzburgo
La parte más interesante de la visita es el recorrido por las peculiares fuentes diseñadas con precisos artilugios mecánicos, ocultos a la vista, que sorprenden y mojan a los visitantes. Juegos de agua en estanques, grutas, fuentes, esculturas, teatrillos, mesas... pensados para divertir a los huéspedes del príncipe arzobispo o como dicen las malas lenguas para despejar las borracheras de las fiestas y orgías que se celebraban en el palacio, para ello la mesa de piedra, llamada la mesa del Príncipe cumplía su papel. El príncipe, que ocupaba el asiento principal, enviaba a los asientos de los invitados chorros de agua que despejaban los efluvios del alcohol y ayudaban a hacer más divertida la fiesta.

Paso toda la mañana visitando los jardines, el palacio donde se filmó una escena de Sonrisas y Lágrimas, el museo, dejo de lado el zoo...

De vuelta al centro curioseo de nuevo por los puestos de la Feria de las Culturas y no pierdo la ocasión de saborear una samosa y un buenísimo pollo al curry en un chiringuito de comida hindú.

Concurso europeo de escultores


Ya con fuerzas renovadas voy a la Fortaleza de Hohensalzburg pero por el camino, en el entorno de la catedral,  encuentro que se está celebrando un Concurso Internacional de Escultores con artistas de diferentes países europeos en el que cada participante trabaja picoteando y dándole forma a su obra.
Salzburgo desde la Fortaleza Hohensalsburg
La Fortaleza de Hohensalzburg (gratis funicular y fortaleza con la Salzburg Card), el símbolo de Salzburgo, es considerado uno de los castillos más grandes de Europa y realmente es impresionante, una verdadera ciudad amurallada.


Se visita con audioguía recorriendo salas, salones, torres y torreones.
La ciudad y las montañas que rodean Salzburso se ven impresionantes desde la Fortaleza a pesar de que el día esta lluvioso y pronto nos tenemos que refugiar en el interior. Me encanta el museo de Marionetas.
Sigue lloviendo con ganas. Bajo con el  funicular y me refugio en la iglesia de San Francisco.

Casa natal de Mozart. Salzburgo
El ratito que para de llover me acerco a la casa natal de Mozart (gratis con la Salzburg Card). Se encuentra en la calle principal (Getreidegasse 9), pero cierran pronto y no tengo mucho tiempo para visitarla, una pena. Voy directamente a la casa en el tercer piso, en la que no es difícil imaginar la vida de la familia Mozart. 
No me da tiempo de recrearme en cada objeto (volveré algún día) pero me gusto mucho conocer la historia de la hermana de Mozart, una excelente música injustamente desconocida en una época que se cerraban las puertas por el hecho de ser mujer.



Cervecería Augestine Brauftübl. Salzburgo

Cerveceria Augestine Brauftübl. Salzburgo. Austria
Al salir es media-tarde, tiempo de cerveza. Con el autobús 27 voy a la Augestine Brauftübl, una cervecería famosa en Salzburgo

Cerveceria Augestine Brauftübl. Salzburgo. Austria


Menuda marcha!
Salones inmensos con amplias mesas de madera en las que grupos de todo tipo y edad beben cerveza y comparten enormes platos de comida.
No sabia bien que hacer así que me fui paseando por las salas enormes, unas con mesas reservadas, otras para cumpleaños, otras para fumadores...todas bulliciosas y llenas a tope. En el pasillo, puestos de comida de todo tipo: salchichas, codillo, costillas, comida vegetariana, panes de todo tipo, pasteles...
Cerveceria Augestine Brauftübl. Salzburgo. Austria


Frente a la puerta de entrada una enorme estantería de madera con jarras de cerveza de varios tamaños. La gente coge una jarra, la lava en un grifo que hay en medio del pasillo, paga la cerveza y con el ticket va a que la llenen.
 Allá donde fueras haz lo que vieras, cojo mi cerveza, con la cerveza en la mano (½ l. 3,10 €) tengo que buscar un sitio en el que sentarme, doy varias vueltas por varias salas, encuentro una mesa, dejo la jarra para guardar el sitio y voy a buscar la comida al pasillo. En un puesto pido una salchicha (2,50 €) , en otro un trozo de costilla al peso (2, 40 €)  en otro un poco de pan (1,30 €) , un poco lío, parezco un pato mareado. Cuando por fin me siento me doy cuenta de que estoy en una sala con bastantes grupos de jóvenes que están pasando la lluviosa tarde del sábado. Me gusta el ambiente, aunque parezco una rara avis en medio del bullicio. La gente canta canciones a las que se va sumando toda la sala, parecen grupos de clientela fija que se van saludando unos a otros.


Cuando salgo de la cervecería de nuevo llueve a mares, así que cojo el autobús de vuelta y me voy al hotel que ya es hora.


Por la mañana voy directamente a la Residenz (gratis con la tarjeta Salzburg card) palacio en el que residían los principes -arzobispos de Salzburgo. Se encuentra en la plaza Mozart. Por fuera nos es un edificio bonito pero el interior es un derroche de lujo y esplendor, con amplios salones ricamente decorados, paredes enteladas, muebles lujosos, tapices...
Salzburgo. Austría
Apenas hay visitantes y prácticamente paseo sola por los salones de este magnífico palacio en el que Mozart tocó a los seis años su primer concierto en la corte.


La parte más bonita del recorrido, que me ha dejado un recuerdo más especial, fue asomarme a la catedral desde el mirador del órgano principal y desde los enormes balcones del museo.
Teraza en Residenz de Salzburgo. Austría
Se celebraba la misa dominical en la que sonaba el órgano del altar acompañado por las magníficas voces del coro.
Durante la misa no se puede visitar la catedral de Salzburgo, pero desde el órgano pude recrearme en los suntuosos estucos, mármoles y pinturas murales de esta magnifica catedral en la que fue bautizado el hijo ilustre de Salzburgo, Wolfgang Amadeus Mozart .
La sonoridad inundaba todos los espacios y se metía en el museo, un recuerdo que se me ha quedado grabado para siempre.


Catedral de Salzburgo. Austria
Catedral de Salzburgo. Austria

Como el día sigue lluvioso y a ratos llueve con fuerza me meto por un pasadizo que no se muy bien donde lleva. Salgo frente a una parada de autobús y veo que me acerca a la fábrica de cerveza Stiegl que quiero visitar, así que me voy para allí.


Llego caladica perdida y mientras veo el museo voy dejando un reguero de agua a mi alrededor. El museo está muy bien pero no lo disfruto así que voy directamente al restaurante que está calentico y con una actuación animada aunque no tiene la animación de la otra cervecería, seguramente la lluvia hace que solamente los turistas nos acerquemos hasta allí.

Me como una rica salchicha y pruebo la cerveza local y el mundo se ve diferente.
Cervecería Stiegl. Austría

Cervecería Stiegl. Austría

Vuelvo a Viena por la tarde para coger al día siguiente el avión de regreso a casa.
Han sido unos días en Austria en la que he visitado dos preciosas ciudades: Viena y Salzburgo. He viajado sola, sin Luis que me organice el viaje, unos días en los que he disfrutado del placer de dejarme llevar por el momento. Una experiencia muy agradable que espero volver a repetir.

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