miércoles, 1 de febrero de 2017

Salzburgo. Austria


Salzburgo. Austria
El viaje en tren de Viena a Salzburgo dura poco menos de tres horas. A media tarde llego a la estación de Salzburgo (tren i/v Viena-Salzburgo 103 €) y aunque el hotel que he reservado queda muy cerca me vuelvo loca buscándolo, no encuentro a quien preguntar y al rato aparece casi oculto tras un jardín privado.

Me registro, compro allí mismo la tarjeta Salzburgo (36 €) que incluye entradas y autobuses  (merece la pena ya que da acceso a los lugares más interesantes de Salzburgo), dejo las cosas en una habitación sencilla con terraza que da al jardín y salgo a conocer  esta ciudad declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
Salzburgo. Austria

El centro no queda lejos pero ya que tengo la tarjeta de transporte cojo uno de los autobuses que desde la estación del tren llevan al centro ( nº 1, 3, 5, 6).
La primera imagen desde el autobús me encanta. Ohhh, Que bonito!. El río Salzach bordea la ciudad antigua en la que sobresale la Fortaleza imponente en lo alto. Presiento-estoy segura de que esta ciudad me va a gustar.
Bajo cerca de una de las puertas de piedra que dan al Casco Histórico, entro en Getreidegasse, la calle principal y me encuentro rodeada de turistas, en su mayoría  grupos orientales. Camino sin rumbo hasta la Plaza Mozart presidida por la enorme estatua del famoso músico nacido en Salzburgo.
Esta ciudad presume de ser la ciudad musical de Europa y tiene razón, ya que en ella han nacido grandes compositores y directores como Mozart, Haydn o Von Karajan y para conmemorarlo anualmente se celebra el Festival de música clásica de Salzburgo, uno de los más prestigiosos del mundo.
 
Paseando por las ferias de Salzburgo con el traje regional

Salzburgo no sólo es música,  es famosa por su rica programación cultural.
Estos días se celebra el Festival de las Culturas del mundo con puestos callejeros de comida, artesanía, actuaciones musicales... y gente luciendo sus trajes tradicionales.
El Festival se celebra en las calles cercanas a la plaza Mozart así que voy de puesto en puesto a saborear un vino austriaco con una salchicha generosa y un taco mejicano poco picante.
El encanto se rompe cuando ya de noche empieza a llover con fuerza y me voy directa al hotel.

Fuentes del Palacio Hellbrunn
Por la mañana cojo el autobús 25 para ir al palacio de Hellbrunn (gratis con la Salzburg Card), uno de los lugares más interesantes del viaje a Austria, un palacio que no hay que perderse.
Lo mandó construir en el s. XVII  el príncipe arzobispo Markus Sittikus de Hohenemsel como lugar de recreo a las afueras de la ciudad.
Sorpresas en forma de agua.  Palacio Hellbrunn Salzburgo
La parte más interesante de la visita es el recorrido por las peculiares fuentes diseñadas con precisos artilugios mecánicos, ocultos a la vista, que sorprenden y mojan a los visitantes. Juegos de agua en estanques, grutas, fuentes, esculturas, teatrillos, mesas... pensados para divertir a los huéspedes del príncipe arzobispo o como dicen las malas lenguas para despejar las borracheras de las fiestas y orgías que se celebraban en el palacio, para ello la mesa de piedra, llamada la mesa del Príncipe cumplía su papel. El príncipe, que ocupaba el asiento principal, enviaba a los asientos de los invitados chorros de agua que despejaban los efluvios del alcohol y ayudaban a hacer más divertida la fiesta.

Paso toda la mañana visitando los jardines, el palacio donde se filmó una escena de Sonrisas y Lágrimas, el museo, dejo de lado el zoo...

De vuelta al centro curioseo de nuevo por los puestos de la Feria de las Culturas y no pierdo la ocasión de saborear una samosa y un buenísimo pollo al curri en un chiringuito de comida hindú.

Concurso europeo de escultores


Ya con fuerzas renovadas voy a la Fortaleza de Hohensalzburg pero por el camino, en el entorno de la catedral,  encuentro que se está celebrando un Concurso Internacional de Escultores con artistas de diferentes países europeos en el que cada participante trabaja picoteando y dándole forma a su obra.
Salzburgo desde la Fortaleza Hohensalsburg
La Fortaleza de Hohensalzburg (gratis telesilla y fortaleza con la Salzburg Card), el símbolo de Salzburgo, es considerado uno de los castillos más grandes de Europa y realmente es impresionante, una verdadera ciudad amurallada.


Se visita con audioguía recorriendo salas, salones, torres y torreones.
La ciudad y las montañas que rodean Salzburso se ven impresionantes desde la Fortaleza a pesar de que el día esta lluvioso y pronto nos tenemos que refugiar en el interior. Me encanta el museo de Marionetas.
Sigue lloviendo con ganas. Bajo con el  telesilla y me refugio en la iglesia de San Francisco.

Casa natal de Mozart. Salzburgo
El ratito que para de llover me acerco a la casa natal de Mozart (gratis con la Salzburg Card). Se encuentra en la calle principal (Getreidegasse 9), pero cierran pronto y no tengo mucho tiempo para visitarla, una pena. Voy directamente a la casa en el tercer piso, en la que no es difícil imaginar la vida de la familia Mozart. 
No me da tiempo de recrearme en cada objeto (volveré algún día) pero me gusto mucho conocer la historia de la hermana de Mozart, una excelente música injustamente desconocida en una época que se cerraban las puertas por el hecho de ser mujer.



Cervecería Augestine Brauftübl. Salzburgo

Cerveceria Augestine Brauftübl. Salzburgo. Austria
Al salir es media-tarde, tiempo de cerveza. Con el autobús 27 voy a la Augestine Brauftübl, una cervecería famosa en Salzburgo

Cerveceria Augestine Brauftübl. Salzburgo. Austria


Menuda marcha!
Salones inmensos con amplias mesas de madera en las que grupos de todo tipo y edad beben cerveza y comparten enormes platos de comida.
No sabia bien que hacer así que me fui paseando por las salas enormes, unas con mesas reservadas, otras para cumpleaños, otras para fumadores...todas bulliciosas y llenas a tope. En el pasillo, puestos de comida de todo tipo: salchichas, codillo, costillas, comida vegetariana, panes de todo tipo, pasteles...
Cerveceria Augestine Brauftübl. Salzburgo. Austria


Frente a la puerta de entrada una enorme estantería de madera con jarras de cerveza de varios tamaños. La gente coge una jarra, la lava en un grifo que hay en medio del pasillo, paga la cerveza y con el ticket va a que la llenen.
 Allá donde fueras haz lo que vieras, cojo mi cerveza, con la cerveza en la mano (½ l. 3,10 €) tengo que buscar un sitio en el que sentarme, doy varias vueltas por varias salas, encuentro una mesa, dejo la jarra para guardar el sitio y voy a buscar la comida al pasillo. En un puesto pido una salchicha (2,50 €) , en otro un trozo de costilla al peso (2, 40 €)  en otro un poco de pan (1,30 €) , un poco lío, parezco un pato mareado. Cuando por fin me siento me doy cuenta de que estoy en una sala con bastantes grupos de jóvenes que están pasando la lluviosa tarde del sábado. Me gusta el ambiente, aunque parezco una rara avis en medio del bullicio. La gente canta canciones a las que se va sumando toda la sala, parecen grupos de clientela fija que se van saludando unos a otros.


Cuando salgo de la cervecería de nuevo llueve a mares, así que cojo el autobús de vuelta y me voy al hotel que ya es hora.


Por la mañana voy directamente a la Residenz (gratis con la tarjeta Salzburg card) palacio en el que residían los principes -arzobispos de Salzburgo. Se encuentra en la plaza Mozart. Por fuera nos es un edificio bonito pero el interior es un derroche de lujo y esplendor, con amplios salones ricamente decorados, paredes enteladas, muebles lujosos, tapices...
Salzburgo. Austría
Apenas hay visitantes y prácticamente paseo sola por los salones de este magnífico palacio en el que Mozart tocó a los seis años su primer concierto en la corte.


La parte más bonita del recorrido, que me ha dejado un recuerdo más especial, fue asomarme a la catedral desde el mirador del órgano principal y desde los enormes balcones del museo.
Teraza en Residenz de Salzburgo. Austría
Se celebraba la misa dominical en la que sonaba el órgano del altar acompañado por las magníficas voces del coro.
Durante la misa no se puede visitar la catedral de Salzburgo, pero desde el órgano pude recrearme en los suntuosos estucos, mármoles y pinturas murales de esta magnifica catedral en la que fue bautizado el hijo ilustre de Salzburgo, Wolfgang Amadeus Mozart .
La sonoridad inundaba todos los espacios y se metía en el museo, un recuerdo que se me ha quedado grabado para siempre.


Catedral de Salzburgo. Austria
Catedral de Salzburgo. Austria

Como el día sigue lluvioso y a ratos llueve con fuerza me meto por un pasadizo que no se muy bien donde lleva. Salgo frente a una parada de autobús y veo que me acerca a la fábrica de cerveza Stiegl que quiero visitar, así que me voy para allí.


Llego caladica perdida y mientras veo el museo voy dejando un reguero de agua a mi alrededor. El museo está muy bien pero no lo disfruto así que voy directamente al restaurante que está calentico y con una actuación animada aunque no tiene la animación de la otra cervecería, seguramente la lluvia hace que solamente los turistas nos acerquemos hasta allí.

Me como una rica salchicha y pruebo la cerveza local y el mundo se ve diferente.
Cervecería Stiegl. Austría

Cervecería Stiegl. Austría

Vuelvo a Viena por la tarde para coger al día siguiente el avión de regreso a casa.
Han sido unos días en Austria en la que he visitado dos preciosas ciudades: Viena y Salzburgo. He viajado sola, sin Luis que me organice el viaje, unos días en los que he disfrutado del placer de dejarme llevar por el momento. Una experiencia muy agradable que espero volver a repetir.

domingo, 8 de enero de 2017

Castelserás. Supongamos.

Castelserás. Subida del álamo
Castelserás, subida del álamo
Supongamos que cae por Castelserás un turista de un país lejano. Todo es posible en este mundo globalizado. Supongamos que es de China, Perú, Sudáfrica, Oklahoma...  Supongamos (por suponer) que es un amante de las motos, que viene a Motorland y que se aloja en alguna casa rural del pueblo.
Castelserás. Subida del álamo
Castelserás. Subida del álamo.
Supongamos que es un experto foto-periodista freelance que vende reportajes a las más importantes revistas y periódicos de su país y que casualmente se encuentra en Castelserás el día 8 de enero.  Supongamos que le atrae el bullicio del pueblo y decide sacar su cámara y su libreta de notas para documentar la subida del álamo. No tiene ningún conocimiento previo, se deja llevar por la gente e intenta entender la tradición.
Que pensaría?. Cómo la viviría?.
Yo creo que la vería como una exótica fiesta, de un pueblo lejano, de una despoblada provincia de España. Una rara tradición comparable a como percibimos nosotros los enterramientos de los Torajas de Sulawesi (Indonesia) o los ritos cristianos de las iglesias de Lalibela en Etiopía.
Seguramente quedaría impresionado, sorprendido y la describiría más o menos así:
"En una remota región de España que tiene el honor de ser la menos poblada del país, existe una comarca llamada Bajo Aragón cuyos pueblos siguen conservando ancestrales costumbres relacionadas con el rito del fuego.
Preparando el chopo
Sus orígenes se desconocen. Posiblemente tuvieron un inicio en las pestes que asolaron las tierras de Aragón en el s.XIV y la necesidad de combatir la enfermedad quemando los lugares afectados.
En Castelserás el rito se ofrece a la figura cristiana del mártir San Sebastián, santificando así la Iglesia la tradición del fuego.
Castelserás. Subida del álamo
Castelserás. Subida del álamo
Castelserás.Observando subida álamo
Seguramente con el paso de los años la peste desapareció pero la costumbre de hacer una gran hoguera continuó. Los orígenes podrían ser éstos (o no) pero sea lo que fuere, muchos siglos después el ritual del fuego pervive.
Esta tradición sorprende y, vista desde los ojos de un extraño, resulta realmente atráctiva.
Comienza días antes con el rastreo por la ribera del río Guadalope de un chopo que será plantado el domingo en un agujero (el rollé) colocado en el centro de la plaza del Ayuntamiento.
Se corre la voz del álamo elegido y todos acuden al lugar. Este año se eligió uno pero al caer sus ramas se rompieron, asi que hubo que buscar otro, y otro hasta que por fin se pudo dar con el más adecuado.
Se corta el árbol poco a poco, pasando la astral de mano en mano, en medio de bromas y risas. Cuando ha caído, un tractor lo lleva a la entrada del pueblo, allí los caballos toman el relevo y lo transportan en la plaza del Ayuntamiento, donde con mucho arte, cuerdas y fuerza, los hombres del pueblo plantan el chopo.
Cortando el chopo. Castelserás
Es una fiesta plásticamente preciosa. Se asemeja a una gran obra de teatro con montones de actores de reparto en el que cada uno ha eligido libremente el papel que quiere representar. Una representación teatral sin actores principales, su valor reside en que nadie es imprescindible y todos son necesarios.
Castelserás. Subida del álamo
Impresiona ver como todos persiguen el mismo fin y aunque, tal vez, en otros asuntos no se pongan de acuerdo, cuando se trata de la fiesta de la hoguera todos van a una, buscando la mejor manera de que la tradición continue y sea memorable.
Castelserás. Álamo de los jóvenes
El rito iniciático tiene lugar en otra plaza, junto al puente medieval del río Guadalope donde los jóvenes y niños montan otro arbol más pequeño ayudados y supervisados por los mayores.
Una fiesta digna de conocer y que sigue siendo casi desconocida..."

Castelserás. Álamo de los jóvenes
El freelance se queda tan emocionado que vuelve el día 19 para ver la hoguera y...
Supongamos que se publica en una revista de tirada importante y tímidamente el año próximo viene un grupito de turistas chinos, o peruanos con rasgos asiaticos, sudafricanos de varios colores o unos rubios americanos deseosos de vivir en directo una fiesta diferente. Podría ser, no?.
Y se va moviendo en las redes y en unos años se convierte en fenómeno y...
Bueno que me ha dado por suponer...y si no... que la fiesta ha comenzado!!
Felices fiestas 2017!!

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Por los senderos de Bearn, Gourette 2/2


Valle del Aspe. Pirineos franceses

 Ver entrada anterior: Por los senderos del Bearn. Pau 1/2
 
La mañana del domingo disfrutamos de un tranquilo desayuno en el hotel de Pau y un paseo refrescante por la pequeña ciudad aún dormida. Antes de sacar el coche del garaje preguntamos por el camino de salida, que la cosa está algo complicada.
Las ovejas del valle de Ossau. Francia
Nos desviamos en Gan por la ruta que lleva al Valle de Aspe, a través de bosques y tierras de cultivo.
En Laruns suele haber siempre un mercado o feria los domingos; con dificultad encontramos un hueco para aparcar y nos acercamos a la plaza. En efecto, hay un encuentro de empresas locales que muestran sus productos y servicios, con degustación gratuita de vinos. Como no tenemos prisa nos quedamos también a comer algo en el sencillo restaurante L'Union.

Nada más salir de Laruns la carretera D918 asciende rápidamente para ir al encuentro del mítico Col d'Aubisque, habitual en las pruebas ciclistas. Dentro de un mes la Vuelta a España pasará por aquí. Pero nosotros no llegamos a lo alto del puerto; tras salirnos del camino en el balneario de Eaux-Bonnes por la mala señalización seguimos subiendo empinadas cuestas hasta la estación de esquí alpino de Gourette.
Laruns. Valle del Aspe. Francia
No habíamos estado antes aquí y la verdad es que el sitio nos impacta... Por lo rematadamente feo que es. Ninguna de las estaciones del Pirineo oscense llega al grado de desastre urbanístico que se ve aquí; cada casa es de un estilo y altura diferente a los demás y todas parecen entremezcladas sin orden ni concierto. Más tarde nos contarán que, cuando se montó la estación de esquí en los años 70, la commune des Eaux-Bonnes autorizó las construcciones pero sin ceder la propiedad del suelo, por lo que no se pueden levantar muros ni vallados.
Los montes de Gourette. Pirineos franceses
Aquí nos quedaremos esta noche, ya que hemos reservado alojamiento en el Chalet de L'Amoulat. Este también es un edificio anterior a la II Guerra  Mundial; las habitaciones son pequeñas y muy sencillas, revestidas de madera al estilo de los refugios alpinos.
Valle Ossau. Francia
Su propietaria es la simpática y emprendedora Brigitte Caillaud.

Poco podemos hacer en las horas de luz que nos restan. Hay un telesilla que en invierno sube hasta la cota de casi 2000 metros del "Secteur Cotch", pero en la oficina de turismo comprobamos que en el verano no funciona. Sólo está en servicio el telecabina de Bezou, que salva un desnivel de apenas 200 metros hasta un área de juegos infantiles, donde también alquilan bicicletas de montaña y cosas así. Como esto no nos interesa, nos conformamos con dar un paseo por el sendero que sube por el sur para alcanzar las alturas. Al bajar vemos claramente cómo desde el núcleo urbano de Gourette no se ve nada en absoluto, así que nos sentamos a contemplar el atardecer en la terraza del bar-restaurante Le Grand Blanc, justo al lado de la estación de telecabina. Desde aquí se ve muy bien el circo de montañas que encierran a Gourette, con el Pic de Ger y la Pène Blanque como cimas más altas. Saboreamos un kir (aperitivo de vino blanco con crema de cassis) y, cuando ya está oscureciendo, nos entra hambre y decidimos quedarnos a comer algo. Naturalmente pedimos nuestra especialidad favorita del recetario bearnés: la garbure aux manchons de canard.

Hacia el Lac d' Anglás. Francia
La mañana del lunes hemos recuperado fuerzas y nos decidimos a hacer la excursión típica del verano en Gourette: la subida al Lac d'Anglas, a 2068 metros de altitud. No estamos seguros de que las fuerzas nos den para tanto, pero vamos tranquilos porque hemos salido muy temprano. Se comienza subiendo a través del bonito Bois de Saxe; más allá ya no hay sombras que nos protejan, pero no pasaremos calor en todo el día, por suerte el cielo se va nublando a medida que pasan las horas. El sendero asciende paralelo a un valle de magníficos pastos; vamos despacio y nos adelantan los excursionistas que han salido más tarde, pero no nos inquietamos, al pasar frente a las paredes rocosas de la Pène Sarrière ya sabemos que llegaremos al lago, nos queda menos de una hora de marcha.
Hacia el Lac d' Anglás. Francia
 Y ya lo creo que llegamos... sin resuello, claro! Pero ha valido la pena, el lago es precioso, grande (más de 2Ha) y con la luz que todavía cae a plomo se refleja en él la cima del Pic d'Anglas, adornada con restos de nieve. En la orilla opuesta se alzan las ruinas de una mina de hierro, que estuvo en explotación hasta bien entrado el siglo XX.

En el Lac d'Anglas. Francia
En poco rato el cielo se nubla del todo e incluso amenaza lluvia. Pero para cuando llegamos de vuelta a Gourette ya está casi despejado otra vez. Nos ponemos en ruta enseguida, pero hacemos una parada en la plaza de Eaux-Bonnes para coger agua de la fuente y comernos los bocadillos que nos han sobrado. Este pequeño pueblo entró en decadencia a la vez que su enorme balneario, hace muchas décadas. Por suerte las termas se han reconvertido y siguen abiertas, aunque la mayoría de turistas vienen atraídos más bien por los deportes de verano e invierno. Su plaza central es inmensa, seguramente hace un siglo fue escenario de los paseos de gentes muy elegantes; en la actualidad tiene menos "glamour" pero eso no significa que no tenga vida. Mientras permanecemos descansando en un banco empiezan a concentrarse personas de todas las edades; en cuanto un grupo se completa, aparecen las bolas y en un momento toda la plaza está jugando a la petanca, lo cual no nos sorprendería en absoluto si no fuera porque el terreno presenta un desnivel más que notable.

Sol y sombra
Y ya se nos ha acabado el viaje, sólo nos queda un largo trayecto de vuelta a través del Col du Pourtalet, esperando no pillar muchos atascos de final de Puente.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Por los senderos de Bearn: Pau. Francia 1/2

Castillo de Pau
El pasado puente de agosto hicimos una escapada al otro lado de los Pirineos. Llevábamos tiempo sin ir a esta región que tanto nos gusta... Y además no encontramos alojamiento para esos días en el Pirineo de Huesca xD
Salimos el sábado sin prisas, la carretera desde Zaragoza al túnel del Somport se recorre rápido. Los problemas comienzan en el lado francés: estrechamientos, curvas peligrosas... La mayoría de los pueblos ya se rodean por una variante, en cambio atravesar la ciudad de Oloron es una tortura; rotondas y más rotondas que ni siquiera evitan cruzar el centro. Y nada más volver a la parte "rápida" del trayecto nos cae una multa por un ligerísimo exceso de velocidad.

Hotel Continental. Pau
Saludos!
Pau es un ejemplo acabado de ciudad provinciana francesa, cargada de Historia y con problemas para adaptarse a la modernidad. La antigua capital del reino de Navarra nos recibe con obras en su entrada principal que nos obligan a dar un gran rodeo. El pequeño centro histórico es peatonal, por suerte no tardamos en encontrar el parking del hotel. Nos alojamos en el veterano Hotel Continental, ahora gestionado bajo la marca Best Western. Es uno de esos magníficos inmuebles del periodo de entreguerras, que se alzaban como trasatlánticos urbanos en los cruces de los bulevares. Por dentro sigue siendo un poco rancio, los tabiques y suelos parecen de cartón y se escucha todo en todas partes. Con todo nos parece un buen hotel, las habitaciones son amplias y disponen de todo lo necesario, hasta máquina de café.

Pau (Francia)
Pau (Francia)
Hace muchos años, cuando emprendía largos viajes en autostop a través de Europa, con frecuencia mi primera etapa era Pau. Me gustaba la ciudad con sus bonitas plazas y sus parques; muchas veces me sentaba a pasar el tiempo contemplando su famoso Castillo, pero hasta ahora nunca había entrado a visitarlo.
  El Château de Pau es un precioso edificio construido en estilos gótico y renacentista, que vio nacer entre sus muros al rey Enrique IV de Navarra, que se convertiría en rey de Francia tras las guerras de religión que asolaron el país en el siglo XVI. A este rey, tan decidido en la guerra como vividor en tiempo de paz (por algo le apodaban "le Vert Galant") se le ponía como ejemplo de todas las virtudes caballerescas y durante siglos los reyes y nobles franceses lo tomaron por modelo. Seguramente por esta razón el castillo fue salvado del abandono y la ruina en el siglo XIX, cuando el rey Luis Felipe de Orléans se impuso la misión de rehabilitarlo. Su remodelación sería completada por el emperador Napoléon III, quien se alojó en el Château varias veces y  lo dejó en condiciones para más tarde ser convertido en lo que es hoy: uno de los pocos Museos Nacionales de Francia.
Jardines del Castillo de Pau.

Castillo de Pau

A primera hora de la tarde por fin me saco la espina y entramos al Castillo. La entrada para adultos cuesta 7€ y antes de llegar a ventanilla ya registran los bolsos a fondo, hay una cierta psicosis por los últimos atentados. Cada 15 minutos un guía se presenta   en la puerta e introduce al grupo para un recorrido de 1 hora, que comienza por las cocinas y va subiendo hasta las plantas nobles.

Caparazón de tortuga  para el rey 
Aunque no consigo entender todo lo que dice, está claro que el discurso del guía se dirige a las típicas familias francesas, explotando la parte del folklore patrio relacionada con la Historia; hace chistes con el poder, los reyes, la guillotina, vuelve a menudo sobre la figura de Enrique IV y se asegura de que todos conocen la anécdota primordial: la primera cuna del rey recièn nacido habría sido, supuestamente, un caparazón de tortuga.
Senderos del Rey Pau
Tras el baño de cultura deambulamos por otros lugares emblemáticos de Pau; recorremos el Boulevard des Pyrénées y bajamos en el pequeño funicular gratuito que lleva a un bosquecillo de palmeras. Casi toda la ladera de la colina en la que se asienta la ciudad está ocupada por un conjunto de jardines que llevan el pomposo nombre de "Les Sentiers du Roi".
 Degustación en Les Pipelettes


Aquí se cena pronto incluso los sábados. Hemos reservado en el restaurante "Les pipelettes", del que se está hablando mucho en prensa y redes sociales; la joven chef Laetitia Sarthou ha montado este sencillo local para descolgarse con su interpretación radical del concepto "cocina de mercado": una fórmula de 5 platos que cambian todos los días, elaborados con los productos que cada mañana escoge en el mercado central de la ciudad. Por fuerza un menú tan aventurado tiene que ser "ecléctico", no nos sorprende encontrarnos con platos tales como un empalagoso gazpacho de melón con semillas de anís o una merluza cocinada con remolacha y chorizo. En conjunto, la cocina de Laetitia no nos parece excepcionalmente buena, pero tiene su gracia; por supuesto aprovechamos para regarla con un jurançon sec, nuestro vino preferido en esta parte de Francia.
Proyección nocturna en el Castillo de Pau
Ya de noche, regresamos al Castillo para ver un espectáculo gratuito que la municipalidad está ofreciendo a diario durante el verano. Se trata de una proyección de imagen y sonido en los muros del patio, narrando con detalle la historia del edificio, del rey Enrique IV y la vida de la época en que le tocó vivir, sin omitir la barbarie de las guerras de religión. El montaje está muy bien hecho y resulta entretenido; sólo dura 15 minutos y se repite varias veces durante un par de horas, a fin de que todos los que quieran puedan entrar.