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miércoles, 14 de enero de 2015

Recordando a Sugar Man. Sixto Rodríguez en Sudáfrica

Carátula del disco "The Cold facts" de Sixto Rodríguez.
 Historia de "Sugar Man" en Sudáfrica.

 Cerramos el relato de Sudáfrica recordando a Sixto Rodríguez, un cantautor muy conocido en Sudáfrica y prácticamente desconocido en Europa y Estados Unidos, autor de la canción “Sugar man”, símbolo musical de los jóvenes afrikáner de los años 70 y 80 en la lucha contra el apartheid.

Los que difunden e idolatran a Sixto Rodríguez son los jóvenes blancos afrikáner, descendientes de los holandeses llegados a Ciudad del Cabo a mediados del siglo XVII, en un tímido acto de rebeldía contra un gobierno (afrikáner) responsable del sistema racista del apartheid (separación entre blancos y negros), un régimen que separó culturas, gustos y aficiones, sin nexos en común, por lo que son escasas las personas de color seguidoras de la música de Sixto Rodriguez.


Gracias al documental Searching for Sugar Man, ganador del Óscar al Mejor Documental en 2013 dirigido por el sueco Malik Bendjelloul, Sixto Rodríguez ha llegado a ser muy conocido en todo el mundo y su música identificada, por fin, con su autor.
Cuando Malik Bendjelloul llegó a Sudáfrica conoció las canciones de Sixto Rodríguez, un cantante norteamericano de origen mejicano, del que no había oído hablar. Se quedó enamorado de su música e intrigado con la leyenda que corría sobre su vida y su trágica muerte. Se decía que se había suicidado en el escenario.
Tour
El documental narra la búsqueda que iniciaron los sudafricanos Stephen Segerman y Craig Bartholomew  para conocer la realidad de este ídolo esfumado-desaparecido. Iniciaron su búsqueda a través de internet. Una de las hijas de Sixto Rodríguez descubre la web y contacta con ellos. La realidad que les cuenta es muy diferente, Sixto Rodríguez está vivo, vive en Detroit, trabaja como albañil y por supuesto desconoce el éxito de sus canciones en Sudáfrica.

Suena a broma pero es real. Sixto Rodríguez grabó dos disco en los años 70 que tuvieron poca repercusión y escasa venta. Uno de los discos llego a Sudáfrica y acabó convirtiéndose en un éxito.
Cuando en el año 1998 se programó un primer concierto en Ciudad del Cabo, nadie en Sudáfrica podía creer que su ídolo estuviese vivo, incluso mucha gente pensó que era un montaje publicitario.
Sixto Rodríguez acudió a Ciudad del Cabo con sus hijas y se quedaron sorprendidos con el recibimiento: les esperaba una limusina, la ciudad estaba llena de carteles anunciando el concierto y todo el mundo les trataba como si fueran grandes estrellas. Es muy emotiva esta parte del documental. Sixto Rodríguez ni siquiera tenía una banda con la que tocar, así que lo hizo con un grupo sudafricano que conocía todas sus canciones. A partir de este concierto todo cambio. Se programaron actuaciones por las principales ciudades de Sudáfrica, en Australia y en Europa, en España realizó una única actuación en Barcelona en el año 2013.


Una historia curiosa que no deja indiferente. Actualmente Sixto Rodríguez sigue viviendo en su casa sencilla de Detroit, tiene problemas de salud y uno de sus últimos conciertos fue un homenaje a su amigo Malik Bendjelloul, que se suicidó en mayo de 2014.
Fascinante historia novelada-interpretada-inventada, real o irreal de un autor maldito e incomprendido.

El documental tiene dos partes que puedes ver en estos enlaces:
Searching for sugar man. Parte 1
Searching for sugar man. Parte 2

sábado, 13 de diciembre de 2014

Ciudad del Cabo. Robben Island. Final de viaje

Ciudad del Cabo. Robben Island. Final de viaje y vuelta a casa

 

Llegamos temprano a Victoria & Alfred Waterfront, en la zona del puerto. Tenemos billete para visitar Robben Island, la isla cárcel en la que estuvo preso Nelson Mandela. El barco sale a las 11h pero al llegar nos dicen que no se puede navegar a causa del temporal. Uf...!. Cambiamos el billete para el día siguiente y como el tiempo sigue lluvioso nos vamos al acuario Dos Océanos, el más grande de África (no te pierdas la página web que lo describe muy bien). Al salir sigue lloviendo y nos quedamos en el mall del puerto,

Comemos de nuevo en el restaurante Den Anker con vistas al mar y a la montaña de la Mesa cubierta de nubes.
Edificio de Long Street

Restaurante Mama África
Al salir ha parado de llover y vamos hasta el Citty Hall. Paseamos por Long Street, uno de los corazones de la ciudad, repleto de todo tipo de comercios y donde todavía se conservan los antiguos edificios victorianos de madera, con finas columnas en la planta calle y galerías abiertas en el primer piso, encontramos lugares peculiares como el bar-restaurante de comida etíope Timbuktu, en un edificio histórico algo destartalado o Mama África el restaurante y lugar de copas más famoso de Cape Town.

Hacia Robben Island
Marcados
Al día siguiente nos confirman que sale el barco a Robben Island. A las 10,30 nos montan en un catamarán, no en el bonito barco de madera que vemos atracado en el puerto.  Vamos un grupo numeroso y por primera vez a lo largo del mes que hemos estado por estas tierras hay un equilibrio de razas entre los visitantes a la isla. Comprobamos de nuevo que Mandela es una figura muy querida y admirada por todos. El viaje es muy lento, el barco se balancea bastante y llegamos todos un poco mareados, se nos hacen muy largas las casi dos horas de viaje.

El estadio de Green Point desde el mar
En Robben Island se visita la isla y la prisión en la que fueron encerrados los activistas políticos que se oponían al apartheid, entre ellos Nelson Mandela,que pasó en la isla 18 de los 27 años que vivió en cautiverio. Tras el fin del apartheid, la cárcel fue clausurada y abierta al público, con recorridos guiados en ocasiones por antiguos reclusos. Hoy es Patrimonio de la Humanidad.
En la puerta de Robben Island

Me apetecía mucho visitar la isla, pero la verdad es que me resulto un rollo tremendo. Manadas de personas llevadas de aquí para allá, visitando muy rápidamente las instalaciones y escuchando las explicaciones del guía (antiguo preso) que seguramente eran muy interesantes pero a mi me resultaba difícil seguirlas. Cuatro fotos, un recorrido a la isla en bus y la vuelta en otro barco más rápido que nos deja en el puerto en 30 minutos.
Total que se nos pasa el último día y cuando volvemos al hotel ya solo nos queda descansar un poco antes de salir hacia el aeropuerto a coger, a las 9 de la noche, un avión que nos llevara de vuelta a casa.

Hemos llegado al final del viaje y aunque en general el tiempo ha sido muy agradable, viajar en invierno tiene sus inconvenientes.  Nos vamos de Ciudad del Cabo sin haber podido subir a la montaña de la Mesa, nos llovió hace un mes cuando llegamos y nos despedimos de nuevo con lluvia, así que espero volver algún día, si es posible en primavera y dejarme empapar por esta ciudad que tiene un “noseque” que enamora.

Marco de foto en Ciudad del Cabo
Otras entradas por Sudáfrica:

jueves, 27 de noviembre de 2014

Ruta Jardín. De Wilderness a Ciudad del Cabo. Sudáfrica


Cruzando el río Diuwe
En esta entrada relatamos el recorrido por Ruta Jardín en Sudáfrica de Wilderness - Mossel Bay - Herbertsdale - Albertine- Swellendam-  Cabo Agujas- Kleinbaii- Hermanus- Betty Bay a Ciudad del Cabo  (3)

Seguimos viaje hacia Wilderness sin abandonar la carretera N2, muy bien acondicionada, a tramos autovía,con amplios carriles por los que resulta cómodo conducir. Nos sorprende el civismo de los vehículos lentos, que se apartan al arcén para facilitar los adelantamientos.
 Turaco de Knysna  Foto: Wikipedia
El acceso al Parque Nacional Wilderness está en obras y los desvíos nos lían, incluso es complicado acercarnos a comprar la entrada (100 Rand, unos 7 €) y comprobamos que la gente entra directamente.
Martín pescador
Recorremos los 4 km del sendero de madera Half-collared & Giant Kingfisher Trail (el sendero del Martín pescador gigante cobalto) paralelo al río Duiwe, por el que se deslizan suavemente las canoas hasta una pequeña cascada a la que acuden las familias a hacer picnic.
Un agradable recorrido bajo gigantescos árboles por los que revolotean numerosos pájaros. Tenemos la suerte de contemplar el “Turaco de Knysna” un ave autóctona abundante en este parque (cuerpo de paloma, cabeza de loro) y el águila africana que pesca en el río. El sendero cruza varias veces el río. No es caudaloso y podemos saltar entre piedras y  en una parte más caudalosa lo pasamos con una barca de sirga que nos hace sentirnos Indiana Jones en el Amazonas. Qué bonito!.
Estamos viajando por la Ruta Jardín muy lentamente y disponemos de tiempo para pasarlo en magníficos parque naturales.

En menos de una hora llegamos a Mossel Bay.  Encontramos sin dificultad la B&B Aquamarina (66 €), una bonita casa frente al mar aunque nuestra habitación da a una especie de terrero con macetas que llaman jardín (no es lo que parece en las fotos).Nos recomiendan cenar en Gannet cerca del puerto, donde según nos dicen se sirven las mejores ostras de la zona y de nuevo aprovechamos para comprobar si es cierto. No están mal estos retos!.

Mossel Bay es una ciudad tranquila y agradable. Tiene un pasado unido a los grandes navegantes portugueses en sus rutas a las Indias y especialmente a Bartolomeu Dia,s el primer europeo que en 1488 rodeo el Cabo de Buena Esperanza y desembarcó en  Mossel Bay para aprovisionarse de agua. La protección del puerto natural facilitó que, a lo largo de los años, los navíos que hacian la ruta a Oriente tomasen Mossel Bay como lugar de aprovisionamiento de agua y alimentos. También dio pie a que se utilizase como “estafeta de correos” desde que en 1500, Pedro da Ataide dejara en un árbol junto a la playa, dentro de una bota vieja, una carta que fue encontrada al año siguiente por otro marinero portugués, João da Nova. Este último erigió en el lugar una pequeña capilla,  convirtiéndose "el árbol del correo" en una espontánea oficina de correos entre navíos.
Milkwood. ¿Será el árbol del correo?

Visitamos el Complejo museístico Bartolomeu Dias, fundado con motivo del 500 aniversario del desembarco de Bartolomeu Dias en Mossel Bay (1988). El complejo lo forman varios edificios y un amplio jardín junto al mar en el que se encuentre el famoso árbol de la especie milkwood (madera de leche) de una antigüedad de 500 años que bien pudiera ser el “árbol del Correo”, aunque no está certificado. Sea como fuere es el árbol más famoso de la Ruta Jardín y eso ya es tiene su mérito.

En el Museo se encuentra la réplica de la carabela que utilizó Bartolomeu Dias, construida a escala natural en Portugal para conmemorar el acontecimiento. Llegó navegando, en un viaje que duró tres meses, para inaugurar el museo en 1988 y ya no volvió a navegar. Se conserva en el museo y es muy agradable subir y sentir la vida de los marineros que viajaban en ella.

La gente acude al paseo marítimo del cabo San Blas de Mossel Bay a contemplar las ballenas que nadan no lejos de la playa, pero el mar está tan revuelto que es imposible divisarlas. Nos quedamos con las ganas.
 
Rebaño de avestruces en Herbertsdale
 Nos apetece variar un poco el paisaje, dejando la Ruta Jardín para ver algo del semidesierto llamado Pequeño karoo. Para ello nos desviamos de la N2 en dirección a Herbertsdale; al poco la carretera se convierte en una linea recta hasta el infinito, solitaria y silenciosa con vallados que protegen los rebaños de vacas y avestruces que campan salvajes en las enormes extensiones de tierra de las fincas de los afrikáners  Es el paisaje de la Sudáfrica rural. En Herbertsdale nada que hacer, nada que ver, la carretera divide los dos barrios, uno de blancos a la derecha y otro de negros a la izquierda y nada más. Extraños estos pueblos...
Carta de vinos Sudáfricanos
Seguimos viaje hasta Albertine, los primeros 10 km la carretera está asfaltada, el resto es una pista de tierra.  No tardamos en encontrar la bodega Jakkalsvlei, que andamos buscando, en medio de una hermosa finca de viñas, con olivos en los márgenes del camino (si, olivos!). Los propietarios son bóers que hablan afrikáans, una lengua derivada del holandés que nos resulta imposible entender. Incluso cuando nos hablan en inglés es difícil seguir sus explicaciones. Pero el lenguaje del vino es universal y podemos catar varios vinos de variedades que no suelen encontrarse en España. Al final compramos una botella de la variedad Pinotage-coffee que nos gusta mucho.
Viñedos del Pequeño karoo.
Llegamos a media tarde a Swellendam con la intención de visitar a la mañana siguiente el PN Bontebok.
Damos una vuelta en coche por el parque (80 Rand) y vemos algunos ejemplares de bontebok, un peculiar antílope de cara blanca ya casi extinguido, que sólo sobrevive aquí gracias a un minucioso programa de recuperación. Son asustadizos y al intentar acercarnos se alejan.

Bontebok
Seguimos viaje por una carretera regional de rectas infinitas y buen pavimento que lleva al Cabo Agujas (Cabo das Agulhas en portugués), el lugar más al sur de Africa, donde se juntan dos grandes océanos: el Índico y el Atlántico. Se suele creer que el punto mas meridional es el cabo de Buena Esperanza pero en realidad queda unos kms más al norte.
Tu al Índico yo al Atlántico
Seguimos por carreteras secundarias hasta Kleinbaii donde por fin podemos contemplar a las ballenas que asoman la aleta, la cola, saltan o lanzan surtidores de agua que dejan su estela.
Damán
A continuación paramos en Hermanus, una ciudad muy turística que en invierno está muy tranquila y resulta agradable; nos sentamos en el precioso paseo marítimo, con bancos identificados con una placa nominal y nos dejamos atrapar por la belleza del lugar: un grupo de delfines pasa saltando, un poco mas allá las ballenas dan giros dejando ver la mitad de su cuerpo en una danza que parece alegre, por la orilla pasean los damanes (Rock Hyrax) una especie de ratón gigante que según wikipedia está emparentado con el elefante.

Queremos ver la colonia de pingüinos de Betty's Bay. Por el camino empieza a llover, cuando llegamos llueve a mares, pero cabezudicos nosotros, nos empeñamos en entrar. Nos cobran 10 Rand (no nos perdonan la entrada) para visitar la colonia de pingüinos del Cabo. Son de pequeño tamaño, de unos 50 cms de alto y de alrededor de 3 kg de peso.

Pingüinos africanos en Betty Bay
Los vemos rápido y cuando llegamos al coche estamos totalmente calados.
Cada vez llueve con más fuerza. Dudamos qué hacer, si seguir hasta Ciudad del Cabo donde tenemos reservado hotel o quedarnos en un pueblo cercano. Vamos por la carretera de la costa a 40 km/h, seguramente es una carretera bonita pero nosotros no podemos ver nada. Estamos más pendientes de evitar los enormes charcos en los que parece que el coche se va a hundir, que en los hipotéticos paisajes del lugar. Por fin salimos a la N2. Hay mucho tráfico y seguimos sin ver bien la carretera, por lo que decidimos ir al aeropuerto que queda de paso y devolver el coche. Uff qué bien!.
Nos cambiamos la ropa, que llevamos empapada, cogemos un taxi para ir a Cape Town, al hotel New King en la zona de Sea Point, donde nos recibe una amplia y agradable habitación, con conexión a Internet y una botella de buen vino blanco sudafricano que tenemos reservada para las ocasiones.
Intenso final de jornada!.

Ver otras entradas de la Ruta Jardín :


domingo, 9 de noviembre de 2014

Ruta Jardín. De Tsitsikama a Knysna. Sudáfrica (2)


Laguna de Knysna. Ruta Jardín Sudáfrica
El Parque Nacional de Tsitsikama, a pocos kilómetros de Storm River, está equipado con sencillos senderos de madera que suben y bajan por la ladera de la montaña sin perder de vista el mar. Seguimos el sendero de la Nutria hasta el puente colgante, justo donde el mar engulle y hace desaparecer el Río de las Tormentas. Cada tanto nos paramos e intentamos adivinar los movimientos de las ballenas que nadan no lejos de la playa lanzando al aire enormes surtidores de agua. Es época de cría y nos admira verlas en la línea del horizonte.
Parque Nacional de Tsitsikama
Descendemos hasta los puentes colgantes, uno sobre el río y otro que salva los acantilados de una orilla y permite acceder por una empinada cuesta, que se pierde entre la vegetación, hasta el sendero desde el que de nuevo aparece el Océano Indico. 
Me encantó visitar este parque y me dio pena no disponer de más tiempo para imitar a los lugareños blancos que pasan el soleado domingo de invierno, plácidamente, asando salchichas en la barbacoa y bebiendo cervezas. Pero... tenemos que seguir viaje hasta Knysna donde hemos reservado una gesthouse para las dos noches próximas.
Saltar al vacio desde el puente Bloukans.

A unos 40 km del Parque Nacional de Tsitsikama, en la carretera N2 se encuentra el Bloukrans Bridge Bungy,  el mayor puente del mundo utilizado para practicar “puenting”, de 216 m. Es media tarde y un grupo de “los locos” de los deportes de riesgo se tiran lanzando gritos que retumban en el cañón que forma el río. Que miedo!, se me encoge el alma con cada persona que cae al vacío y la verdad ni disfruto ni acabo de verle la gracia a este deporte.

Otros 50 km más y nos desviamos unos kilómetros de la carretera principal para visitar Plettenberg Bay, un precioso pueblo costero. Intentamos acercarnos a la playa, que desde arriba se ve impresionante, pero nos liamos por las calles y desistimos. Mira que es complicado el urbanismo sudafricano! Aparcamos en la calle principal y nos conformamos con asomarnos a los miradores a contemplar la panorámica del mar con la amplia, hermosa y desierta playa de arena blanca. Es invierno y no hay turistas.
Originales peinados en Knysna
Estamos muy cerca de Knysna. Llegamos al atardecer, nos orientamos rápido y encontramos sin problemas la GH Azure, en lo alto de la colina con impresionante vistas a la laguna,  nos dan un enorme apartamento con una amplia terraza a un precio muy bueno (es temporada baja). Con diferencia, el mejor alojamiento del viaje.
Knysna “está construida principalmente en la costa norte de un gran estuario de aguas cálidas, conocida como la laguna de Knysna , que es alimentado por el río Knysna . El estuario se abre al océano después de pasar entre dos grandes promontorios . Estos son popularmente conocidos como " Los Jefes " , y se han convertido en infame debido a la pérdida de barcos y pescadores que pasan por sus aguas traicioneras e imprevisibles . Cerca de ellos son formaciones geológicas , conocidas localmente como "El mapa Stones. " (Datos wikipedia).
Época de ostras en el Indico
Salimos a cenar a la zona del puerto, el único lugar en la ciudad en el que parece que hay vida nocturna. Por todas parte se anuncia el famoso “Knysna Oyster Festival” que se celebrará la próxima semana. Nos vamos a perder el festival, pero no la degustación de las ostras del Indico que según la propaganda del lugar son las más buenas del mundo.
Cenamos en el “34 South” un restaurante que recuerda un antiguo almacén de aperos de marineros y esa misma noche las incluimos en el menu. Puedo asegurar que son buenísimas y maridan a la perfección con los ricos vinos sudafricanos de variedades diferentes a las que estamos acostumbradas.
La cocina de Knysna tiene influencias malasias y por lo tanto algo picantes. Me atreví a probar el “hot” arroz con gambas, que realmente es hot y me deja insensibilizado el paladar durante unas horas.

Por la mañana nos traen un rico desayuno al apartamento y nos preparamos para salir en barco, cruzando la laguna hasta uno de los promontorios que dominan el estuario. Hemos contratado la excursión de 4 horas para visitar la Featherbed Nature Reserve, una reserva privada que facilita el traslado en barco, recorrido a pie con guía y almuerzo-buffet en su restaurante, todo por 490 ZAR por persona (35€).

Reserva Natural de Featherbed. Knysna
Atravesamos la laguna hacia el mar, contemplando el skyline de Knysna. El promontorio forma parte de una reserva natural de titularidad privada. Llegamos en poco más de media hora y cambiamos el barco por un trenecito turístico (tractor) que nos sube a la cima.  Desde lo alto contemplamos una amplia panorámica de la laguna, el mar abierto y de las carísimas casas con espectaculares vista que hay en el promontorio de enfrente.
El descenso lo hacemos andando lentamente por el sendero que lleva hasta la playa y al buffet libre del restaurante donde tenemos reservada la comida.
Iglesia de la Trinidad en Knysna
Por la tarde vamos a ver la laguna desde la otra orilla. Cruzamos el puente de Phanthon Pass y nos acercamos al barrio de Belvedere, una zona residencial de casas con amplios jardines, todo parece muy actual incluso la  iglesia de la Sagrada Trinidad construida en  piedra en 1855 por el fundador de la aldea de Belvedere Thomas Henry Duthie abierta y conectada al sistema de alarma.

Aves de la laguna de Knysna
Desde el pequeño puerto de Belvedere vemos el atardecer en la laguna. Mientras estamos allí vemos un cormorán herido que se arrastra por el muelle; lo cogemos con precaución y conseguimos quitarle el anzuelo que se ha clavado en un ala. No sabemos si volverá a volar pero por desgracia no podemos hacer nada más.

Ver otras entradas de la Ruta Jardín :

lunes, 20 de octubre de 2014

Sudáfrica, Ruta Jardín. De Port Elisabeth al Parque Tsitsikama (1)

Ruta Jardín. De Port Elisabeth al PN Tsitsikamma. Mapa de la Ruta Jardín por Sudáfrica  

Llegamos a Port Elisabeth al atardecer. Antes de salir del aeropuerto decidimos reservar un coche para el día siguiente. Elegimos una agencia al azar y reservamos un Ford Figo (modelo que sólo se fabrica en la India) por 35 €/día con todos los seguros y sin límite de kms.
El aeropuerto está a 3 km de Port Elisabeth. Nos alojamos en GH Algoa (50 € con desayuno) en la zona del Strand. Aunque son las 8 de la noche, las calles se ven vacías y apenas circulan coches. Dudamos si salir o no, pero optamos por no aventurarnos. Resulta difícil moverse sin coche y nos pesa la mala fama que tiene la noche en Sudáfrica. A lo largo de los días comprobamos que no es para tanto y que los pueblos de la Ruta Jardín son bastante tranquilos.
Madrugamos, tomamos un potente desayuno y salimos al paseo marítimo, las aceras son mínimas y resulta incómodo caminar por ellas. Llegamos a un centro comercial vigilado por un guardia de seguridad cargado con una pesada metralleta, en el interior otro guardia armado hasta los dientes vigila un banco; una puerta blindada y una ventanilla con barrotes protegen al guardia de la oficina de información del centro. Impresionados quedamos ante semejante despliegue de seguridad que nos provoca inseguridad.
Buscamos un taxi para ir al aeropuerto y ni siquiera en el centro comercial lo encontramos, todo el mundo va con su coche. Al final el vigilante de la garita nos ayuda y llama a uno que nos lleva al aeropuerto.
Cogemos el coche reservado, por supuesto con el volante a la derecha para circular por la izquierda. Respiramos fuerte y hala, allá vamos!. Al poco de salir nos equivocamos y nos metemos en dirección contraria, Socorro! Empezamos bien! Reacción rápida, giramos completamente el coche ante la sonrisa compresiva de los coches que vienen y nos vamos hacia no sabemos donde. Por suerte Luis tenia estudiada la ruta y no tenemos dificultad para coger la M12 que nos lleva a la N2. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Un viaje por África del Sur

Primeros pasos de un viaje por África del Sur

Estación de tren de Zaragoza
El primer sábado de junio Antonio nos despide en la estación Zaragoza-Delicias con una foto que sube al wsp familiar. A las 10 de la mañana sale el tren para Barcelona, Luis se encargó de comprar el billete hace un tiempo y nos sale barato (16 €). 
Antes de salir hacia el aeropuerto de Barcelona picamos algo en un bar cerca de la estación de Sants que nos resulta divertido, los camareros suben y bajan la empinada calle que va de la cocina, que está abajo, a la terraza, que está arriba, con un Scooter de motor (patinete eléctrico) y la bandeja cargada de comandas, un ejemplo peculiar de adaptación al medio.
Volamos con KLM, a media tarde llegamos a Amsterdam y después de dejar las maletas en el hotel Citizen M del aeropuerto, cogemos el tren para ir a la Estación Central de Amsterdam.
Me hace ilusión volver a esta ciudad que visité hace mucho tiempo. Me encantan las estrechas y altas casas de ladrillo rojo a la orilla de los canales. El centro está muy animado, es sábado y las barcas surcan los canales con un ritmo tranquilo, como si quisieran dejarse ver; algunas llevan música alta y barriles de cerveza al estilo botellón acuático.
Paseamos por la ciudad, cenamos unas costillas en una brasserie del centro, tomamos una cerveza artesana y a media noche volvemos al hotel del aeropuerto.

Canales de Amsterdam

A las diez de la mañana sale el vuelo directo Amsterdam-Ciudad del Cabo, que dura 11 horas. A pesar de ser un vuelo a África nos sorprende las pocas personas de color que viajan en él y los puros rasgos germánicos de la tripulación de KLM.

Bo-Kaap, el barrio musulmán de Ciudad del Cabo
Llegamos a Ciudad del Cabo a las 9h30 de la noche, llueve y hace frío, estamos en el invierno austral, Un taxi (260 Rand, unos 18 €) nos lleva al céntrico Cape Town Logde hotel (unos 45 €), un hotel bueno y barato ubicado frente a  Bo-Kaap, el barrio musulmán. En el recorrido vemos las luces que siluetean Ciudad del Cabo, anticipando la sensación de que esta ciudad nos va a gustar.
Sigue lloviendo toda la noche, a ratos “jarrea” con fuerza, las ventanas no cierran bien, hace frío y no apetece salir de la cama. Por la mañana Luis remolonea, dice que está deprimido, muy lejos de casa y que no quiere levantarse, pero por fin a las 9h arrancamos, salimos a la calle y después de desayunar en el Birds Café una tortilla blanca (sin yema) y un rico café, vemos que no es para tanto. Por suerte el variable clima de Aragón hace que los "maños" nos adaptemos a cualquier clima del mundo y si hoy toca lluvia y granizo pues, ¡que no se diga!,  que de eso también tenemos en Aragón.
Cambio de guardia en Fuerte Buena Esperanza

lunes, 17 de marzo de 2014

Plaza Mandela en Madrid

                       Escultura de Mandela    Foto:  J.M. Abril

Tenemos previsto viajar a Sudáfrica este verano y nos vamos documentando sobre las posibles rutas a realizar desde Ciudad del Cabo. Leemos que uno de los lugares más visitados es la isla de Robben, a 12 km de la costa, una isla – prisión en la que estuvieron detenidos prisioneros políticos del régimen del apartheid, entre ellos Nelson Mandela (el prisionero número 466/64) que pasó en la isla 17 años, viviendo en penosas condiciones, de un total de 27 años en los que estuvo preso.
Actualmente la isla se ha convertido en un destino turístico y está declarada Patrimonio de la Humanidad.