.JPG) |
| Torres Petronas. Kuaka Lumpur. Malasía |
Ya estamos inmersos en el otoño lluvioso. Por fin respiramos humedad, la ciudad se limpia y el campo recibe un agua tardana que ya no puede ayudar a recuperar las cosechas perdidas, pero, si tenemos suerte y llueve con ganas, lenta y copiosamente durante varios días, al menos, saciará la sed y recogerá reservas para la próxima primavera.
Tiempos difíciles en los que la sensible naturaleza también sufre y tiene cambios de humor: se seca o se inunda y provoca tremendos desastres.
Los aires difíciles que todo lo impregnan, pero yo me escapo. Cuando viajo o preparo un viaje o vuelvo de algún lugar distante, me sumerjo y vuelo con la imaginación y se abren ventanas. Estos días estamos preparando el próximo viaje con mimo, ejecutando un ritual y saboreando el placer de olvidar, (por un tiempo) las inquietantes noticias que nos invaden. Preparamos los viajes y nos evadimos, nos alejamos del estupor de contemplar alelalos cómo nos machacan e intentan convencernos de que nuestros derechos son ahora privilegios.
Viajar y actuar como los niños tapándonos los ojos para escapar de una realidad. Viajar para reinventar este presente que nos toca vivir y en la distancia verlo desde otro punto de vista.
Tenemos previsto viajar a Tailandia y Malasia. Volar a Bangkok y volver desde Singapur, ciudades que ya conocemos y que hemos tomado como inicio o fin en viajes anteriores. Seguramente saldremos rápido del caos infernal de Bangkok e iniciaremos la ruta, viajando despacio, visitando los parques culturales en los que se conserva el patrimonio histórico de Tailandia (Ayutthaya, Sukhotai, Lopburi, etc.) para luego ponernos en marcha hacia la península malaya, dando rodeos, decidiendo sobre la marcha si detenernos en Krabi o en las islas Perhentian, haciendo etapa en ciudades como Kota Bahru, Malaca o la dinámica capital Kuala Lumpur, para finalmente ir a Borneo, a perdernos unos días por los parques nacionales, descansar en las playas, hacer snorkel y ver corales y peces de colores. Luis va preparando la ruta y me pide opinión y todo me parece bien y hoy me confirma que ya ha reservado el vuelo a la parte malasia de esta enorme isla. Yo como siempre me dejo llevar y me reservo la potestad de protestar, un privilegio con el que cuento desde el inico de nuestros viajes en común.