lunes, 19 de septiembre de 2011

Isla de Palawan. Filipinas

Viajamos a la isla de Palawan en el mes de abril de 2009. Visitar las islas Bacuit en el Nido, el río subterráneo en Sabang o las playas de Port Barton compensan la visita a esta isla, para mi una de las más bonitas de Filipinas.
Volamos con Filippines Airlines de Manila (Luzón)  a Puerto Princesa (Palawan) en un vuelo que dura una hora y en el que azafatas y azafatos animan el trayecto con bailes, concursos y actividades varias.


Moverse por la isla no es fácil, por lo que la mayoría de los trayectos se hacen en “bangka”, las típicas barcas que se pueden ver en Filipinas o Indonesia, que tienen unas cañas de bambú atadas en los laterales, parecidas a un catamarán. Son barcos ligeros y muy bonitos, que cuando están  amarrados en los puertos, unos junto a otros, parecen arañas blancas, coloridas y que se mecen lentamente.
Viajamos en bangka  de Sabang a Port Barton, en un viaje relajado y tranquilo de unas dos horas, con el mar en calma, disfrutando del paisaje de la costa. Sin embargo el trayecto entre Port Barton y El Nido fue otra cosa, el mar estaba revuelto y la bangka, ligera y flexible, se movía al ritmo de las olas como un corcho. Las fuertes olas la inclinaban casi verticalmente, como si fuese a volcar y la hacía caer de golpe apoyándose en los palos laterales de bambú que golpeaban con fuerza el agua y la volvían a la horizontal, y así durante casi 5 horas. Para una persona de secano y de interior como yo, este vaivén de vertical en vertical fue motivo suficiente para decidir hacer el trayecto de vuelta en coche, por las infernales carreteras de Palawan, antes que volver a repetir la experiencia.
El río subterráneo es una de las atracciones de la isla y una de de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. Tiene un recorrido de 8 km por el interior de la montaña hasta desembocar en el Mar de China. Alquilando una barca se puede recorrer una parte del río, sólo es navegable durante unos 4 km,  y, una vez los ojos se adaptan a la oscuridad, se puede ver unas preciosas formaciones de estalactitas y estalagmitas, las erosionadas rocas calizas que crean originales paredes llenas de nidos de pájaros y de murciélagos que anidan en le interior de la cueva.
En el norte de la isla se encuentra El Nido, un pueblo a la orilla de una playa de arena blanca, llena de hoteles sencillos, con terraza con vistas al mar.
Es un lugar con encanto en el que emergen del agua pequeñas islitas de roca kársticas, es el archipielago de Bacuit, unas islas que a primera vista dan un aspecto duro, con extrañas formaciones,  pero que esconden playas impresionantes, arrecifes de coral, islas con  lagunas interiores como Miniloc donde se encuentran la laguna grande y la laguna pequeña, islas a las que se accede a nado por estrechos pasillos de roca y que te introducen en un paraíso de paisaje de corales, rocas, peces, aves…
Estuvimos varios días navegando por las distintas islas Bacuit y cada día resultaba un placer visitar lugares tan maravillosos y espectaculares, parecidos y diferentes a un tiempo. Ver los impresionantes gamas del color turquesa y hacer snorkel en aguas transparentes llenas de peces y corales. Unas islas que tienen una belleza extraña e impactante.
En lo alto de los acantilados de piedra caliza de las Bacuit viven unas golondrinas que hacen sus nidos con su saliva, la que se solidifica en forma de fideos finos y transparentes. Con estos nidos se prepara la sopa de Nido de Golondrina,  muy apreciada por los chinos por su alto poder afrodisíaco. Los nidos son exportados a Hong-Kong en su mayoría.
El gobierno filipino decretó cosechar los nidos de golondrina sólo 10 meses al año, para que la especie se preserve, pero, una vez mas ,la corrupción hace que esta medida se esté incumpliendo.   

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