martes, 21 de mayo de 2013

Pobre pero sexy. Primavera en Berlín (2/2)








 Viene de Pobre pero sexy. Primavera en Berlín 1/2

Cogemos el S-Bahn para ir a Potsdam, al llegar un chico de Palencia, que vendía tours para turistas, nos explica los mejores lugares que visitar en la ciudad. Es ingeniero industrial y nos dice que tenia ganas de hablar español. Cogemos el tranvía que nos indica (605) hasta la puerta de Brandenburgo (aquí también hay una). Al bajarnos en la Luisenplatz vemos el jardín de un restaurante que nos parece paradisíaco; allí mismo nos comemos un menú con un precio que es récord a la baja: 5,50€.  Vamos andando hasta el parque Sanssouci donde se encuentran los palacios construidos cuando Federico el Grande fijó su residencia en este lugar (1744).
El parque alberga muchos edificios magníficos: los palacios de estilo neoclasico, un estilo que a mi no me impresiona, aunque reconozco que son bastante bonitos. Se encuentran en un enorme parque con jardines,  vamos pasando por el Palacio Sanssouci, que nos parece sencillo con su única planta y su viñedo ornamental, por la Neue Orangerie que es un invernadero de aspecto faraónico y, por último, el suntuoso Palacio Nuevo construido para celebrar el fin de la Guerra de los Siete Años. No entramos en ninguno de ellos porque las entradas son caras y además es ya tarde para verlos con calma.
Las horas pasan rápidas por este precioso parque y la amenaza de lluvia nos convence para volver al centro en bus.




Al rato vamos al Barrio de los Holandeses, con las casitas de ladrillo rojo y las fachadas planas que parece que esconden el resto del edificio. Es un barrio bonito construido en el s. XVIII por artesanos holandeses establecidos en Potsdam. No lejos de allí, pasando por una puerta horrorosa (tal vez el único edificio feo de Potsdam), se llega hasta la colonia rusa de Alexandrowka, un barrio de preciosas casas de madera dispersas, construidas por inmigrantes rusos en 1825 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las casitas son unas 20 y al menos un par de ellas funcionan como restaurantes; entramos en el jardín de una de ellas a tomar un tentempié: ensaladilla de arenque, cerveza rusa y un refresco de granada. La tranqulidad que se respira a esta hora es casi irreal.
Potsdam. Barrio de los holandeses
Potsdam. Barrio ruso
Dejamos muchas cosas sin visitar de esta histórica ciudad, pero no importa, así tenemos una excusa para volver.

De vuelta en Berlín hacemos dieta en Hofbräu München, cerca de la plaza Alexander. Es una especie de franquicia de una antiquísima marca cervecera y desde luego evoca el espíritu de la Oktoberfest. El local es realmente inmenso, con mesas largas y camareros en pantalón corto y las camareras con traje popular y blusa enseñando “canalillo”. Para no faltar a la tradición nos atrevemos con un descomunal codillo asado con la corteza tostada, salchichas con ensalada de patatas y jarras de litro.
Acabo el día agotada y volvemos al hotel a las 11 de la noche, no me valgo na.


El miércoles activamos el pase de museos (24 € para 3 días consecutivos) y vamos en primer lugar a la joya del lugar, al Museo Pergamon, un impresionante museo que te recibe con el altar de Pérgamo y parte de los frisos originales montados en una sala que fue construida a medida para acogerlos. En la siguiente sala se exhibe la puerta del mercado de Mileto y a continuación la puerta de Ishtar de Babilonia, impresionante con la decoración en cerámica azul y amarilla de figuras de animales. En el piso de arriba está el Museo de Arte Islámico, con más piezas monumentales y la colección de tapices a los que han puesto nombres alemanes (unos manguis estos alemanes con la excusa de protección). Pasamos varias horas que se nos hacen cortas y de allí al Museo Nuevo a disfrutar de la colección de arte egipcio y el famoso busto de Nefertiti y de la restauración del edificio en la que se mezcla muy bien la parte vieja con la nueva. Con la entrada a estos museos se incluye una audioguía en español, así que salimos muy bien documentados.
Terminamos en la iglesia de S. Nicolás, donde se explica la vida religiosa en Berlín a través de la Historia; junto al órgano hay unas cajas con auriculares en los que se puede escuchar música a la carta, con una calidad de sonido asombrosa. Y por hoy basta ya de museos, Nos vamos a comer espléndidamente en Zum Nussbaum, uno de los restaurantes mas viejos de la ciudad, que está justo al lado de la iglesia.
Museo de Pérgamo

Museo de Pérgamo

Tenemos entradas para la Opera Cómica a las 19,30 y aunque salimos pronto, debido a las obras casi llegamos tarde. El teatro es un superviviente de los bombardeos y combates de 1945; aunque la estructura exterior no se pudo recuperar y se cambió por una simple caja de zapatos sin personalidad, el interior ha conservado su estilo original y es sencillamente delicioso.
 
La función de hoy es el Orfeo de Monteverdi, una de las óperas más antiguas que se conservan. Pero la Ópera Cómica adapta las obras dándoles un punto de vista mas actual y alternativo. Me encanta la puesta en escena y aunque no sigo el libreto (no leo bien las letras) la disfruto un montón. El escenario sale en parte hacia el patio de butacas y crea la sensación de cercanía. Se incorpora un titiritero que lleva la marioneta de la muerte, integrada de tal manera que parece un personaje mas. Las escenas saltan a los palcos donde esta parte de la orquesta que no cabe en el foso, el escenario bucólico con fuentes donde se bañan las ninfas que se exhiben con una desnudez muy elegante. una forma muy diferente de ver la opera que me encanta y se me pasan volando las casi dos horas de representación.
La ópera Cómica esta cerca de la Puerta de Badenburgo y al salir nos paseamos porr allí y como la noche es muy agradable nos acercamos hasta la plaza Potsdamer donde destaca la espectacular cúpula iluminada del edificio Sony.

Edificio Sony

El jueves 9 mayo 2013 es fiesta de Pentecostés en Alemania y todo está cerrado.
Torre TV
Seguimos visitando los museos de la isla de los museos. Empezamos con la Antigua Galería Nacional, un edificio estilo neoclásico con una amplia escalinata y columnas al estilo griego. En el interior en la planta calle preciosa esculturas de Schadow, en la planta 3ª los pintores alemanes, especialmente Friedrich y en la segunda impresionistas franceses. De nuevo pasamos unas cuantas horas disfrutando de los cuadros y esculturas del museo, cuya pieza mas famosa es El Pensador de Rodín. El Museo Antiguo conserva viejas colecciones arqueologicas, pero nos recreamos mas en la restauración del edificio y en la cúpula actual.
 La Segunda Guerra Mundial destruyó casi todo Berlín, por lo que se conservan pocos edificios históricos. Actualmente la ciudad parece estar inmersa en un espectacular proceso de reconstrucción para hacer de Berlin la ciudad europea de referencia
Hoy tenemos entradas para ver la opera Agrippina, de Häendel. Por desgracia el magnífico edificio neoclásico de la Staatsoper (que vio combates cuerpo a cuerpo cuando los soviéticos penetraron en su interior) está en obras y la temporada se ha trasladado al racionalista Teatro Schiller. De nuevo disfrutamos de una obra preciosa, con un concepto diferente al de los teatros españoles y unas voces sobresalientes: Alex Penda y Bejun Mehta.

Último día para ver museos. Nos acercamos de nuevo a la Potsdamerplatz en bus y seguimos andando hasta el complejo Kulturaforum. Aquí se levantó un auditorio para servir de base a la famosísima orquesta de la ciudad, dirigida por el eximio Herbert von Karajan... una decepción para nosotros, el edificio de la Philarmonie es tan feo que se nos quitan hasta las ganas de hacer la visita guiada o entrar al museo de instrumentos, y eso que este edificio sirvió de referencia para el Auditorio de Zaragoza y como se puede comprobar en la fotos es casi idéntico. A cambio pasamos varias horas en la Gemäldegalerie, un museo moderno con galerías alrededor de un relajante patio cubierto de columnas en el que se exhiben valiosas colecciones de arte desde el medievo hasta el s XVIII. Me encanta el arte medieval y disfruto mucho con las obras expuestas.

Reponemos fuerzas en uno de los restaurantes del edificio Sony, en Josty (no nos gusta mucho) desde donde podemos ver el ambiente de la plaza cubierta.
Apurando las horas de nuestro maratón de museos hacemos un esfuerzo y nos vamos al barrio de Charlottenburg. Allí, frente al famoso castillo (que tampoco visitamos) está el museo Berggruen, una colección privada en su origen que reune obras de Picasso y sus contemporáneos: Paul Klee, Monet, etc. (muchos dibujos y notas).
Avenida Karl Marx

A las 6 cierran el museo y nos vamos a explorar la avenida Karl Marx. Esta fue la principal arteria de la RDA y se ha conservado gracias a que esta declarada de interés y protegida. Es amplia y larga, muy larga con calles de 90 m de ancho y edificios simétricos lineales, pesados, algunos con murales de la época comunista. Una avenida que resulta fría y distante, con pocos comercios entre los que destaca el cálido bar Sybila. Por la noche vamos a tomar una cerveza a uno de los bares de la avenida Karl Marx y esta lleno hasta la bandera al igual que el bar de enfrente así que desistimos y cambiamos de zona.
 
El último día nos levantamos tardísimo y pasamos el día callejeando. La sinagoga de Oranienburgstrasse, que es nueva pero muy bonita, con una cúpula que brilla (no entramos). De allí a ver el barrio de la Ku'damm, referencia del Berlín Occidental con los grandes almacenes KaDeWe preciosos por dentro, actuales, pero con un cierto aire señorial antiguo. La antigua estación de tren en medio de la plaza. Los almacenes Europa Centre. La destruida Iglesia del Recuerdo, que al igual que Belchite no se restauró para recordar los horrores de la guerra, y que ahora está totalmente tapada. Se puede visitar el interior pero cuando llegamos ya esta cerrada y no la podemos ver.
Paseamos por el barrio que al ser sábado esta lleno de gente comprando en los caros centros comerciales y en las exclusivas tiendas de diseño.

El oso, símbolo de Berlín, presente en mil diseños 



Hacemos un apartado especial para las COMIDAS. La verdad es que comimos bien en Berlín (y no caro)
Temporada de los espárragos
El desayuno en un mercado de comida orgánica que había cerca del hotel
Restaurantes que nos gustaron, los dos en el barrio en el que nos alojábamos, en Prenzlauerberg, de comida berlinesa sencilla y barata, son: Metzer Eck y  Anita Wronski, carta sencilla, pero comida rica.
La mejor comida la probamos en Zum Nussbaum, un restaurante con historia al lado de la iglesia de San Nicolás. Rica comida berlinesa.

 

1 comentario:

José Luis Gómez dijo...

¿Por qué siempre dejáis las mejores fotografías para el final? Es broma, tras leer tan espectacular reportaje, solo habéis conseguido que en mí se genere una de esas envidias llamadas sanas, pero que en el fondo no lo son tanto (lo de sanas).