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sábado, 13 de diciembre de 2014

Ciudad del Cabo. Robben Island. Final de viaje

Ciudad del Cabo. Robben Island. Final de viaje y vuelta a casa

 

Llegamos temprano a Victoria & Alfred Waterfront, en la zona del puerto. Tenemos billete para visitar Robben Island, la isla cárcel en la que estuvo preso Nelson Mandela. El barco sale a las 11h pero al llegar nos dicen que no se puede navegar a causa del temporal. Uf...!. Cambiamos el billete para el día siguiente y como el tiempo sigue lluvioso nos vamos al acuario Dos Océanos, el más grande de África (no te pierdas la página web que lo describe muy bien). Al salir sigue lloviendo y nos quedamos en el mall del puerto,

Comemos de nuevo en el restaurante Den Anker con vistas al mar y a la montaña de la Mesa cubierta de nubes.
Edificio de Long Street

Restaurante Mama África
Al salir ha parado de llover y vamos hasta el Citty Hall. Paseamos por Long Street, uno de los corazones de la ciudad, repleto de todo tipo de comercios y donde todavía se conservan los antiguos edificios victorianos de madera, con finas columnas en la planta calle y galerías abiertas en el primer piso, encontramos lugares peculiares como el bar-restaurante de comida etíope Timbuktu, en un edificio histórico algo destartalado o Mama África el restaurante y lugar de copas más famoso de Cape Town.

Hacia Robben Island
Marcados
Al día siguiente nos confirman que sale el barco a Robben Island. A las 10,30 nos montan en un catamarán, no en el bonito barco de madera que vemos atracado en el puerto.  Vamos un grupo numeroso y por primera vez a lo largo del mes que hemos estado por estas tierras hay un equilibrio de razas entre los visitantes a la isla. Comprobamos de nuevo que Mandela es una figura muy querida y admirada por todos. El viaje es muy lento, el barco se balancea bastante y llegamos todos un poco mareados, se nos hacen muy largas las casi dos horas de viaje.

El estadio de Green Point desde el mar
En Robben Island se visita la isla y la prisión en la que fueron encerrados los activistas políticos que se oponían al apartheid, entre ellos Nelson Mandela,que pasó en la isla 18 de los 27 años que vivió en cautiverio. Tras el fin del apartheid, la cárcel fue clausurada y abierta al público, con recorridos guiados en ocasiones por antiguos reclusos. Hoy es Patrimonio de la Humanidad.
En la puerta de Robben Island

Me apetecía mucho visitar la isla, pero la verdad es que me resulto un rollo tremendo. Manadas de personas llevadas de aquí para allá, visitando muy rápidamente las instalaciones y escuchando las explicaciones del guía (antiguo preso) que seguramente eran muy interesantes pero a mi me resultaba difícil seguirlas. Cuatro fotos, un recorrido a la isla en bus y la vuelta en otro barco más rápido que nos deja en el puerto en 30 minutos.
Total que se nos pasa el último día y cuando volvemos al hotel ya solo nos queda descansar un poco antes de salir hacia el aeropuerto a coger, a las 9 de la noche, un avión que nos llevara de vuelta a casa.

Hemos llegado al final del viaje y aunque en general el tiempo ha sido muy agradable, viajar en invierno tiene sus inconvenientes.  Nos vamos de Ciudad del Cabo sin haber podido subir a la montaña de la Mesa, nos llovió hace un mes cuando llegamos y nos despedimos de nuevo con lluvia, así que espero volver algún día, si es posible en primavera y dejarme empapar por esta ciudad que tiene un “noseque” que enamora.

Marco de foto en Ciudad del Cabo
Otras entradas por Sudáfrica:

domingo, 24 de agosto de 2014

Un viaje por África del Sur

Primeros pasos de un viaje por África del Sur

Estación de tren de Zaragoza
El primer sábado de junio Antonio nos despide en la estación Zaragoza-Delicias con una foto que sube al wsp familiar. A las 10 de la mañana sale el tren para Barcelona, Luis se encargó de comprar el billete hace un tiempo y nos sale barato (16 €). 
Antes de salir hacia el aeropuerto de Barcelona picamos algo en un bar cerca de la estación de Sants que nos resulta divertido, los camareros suben y bajan la empinada calle que va de la cocina, que está abajo, a la terraza, que está arriba, con un Scooter de motor (patinete eléctrico) y la bandeja cargada de comandas, un ejemplo peculiar de adaptación al medio.
Volamos con KLM, a media tarde llegamos a Amsterdam y después de dejar las maletas en el hotel Citizen M del aeropuerto, cogemos el tren para ir a la Estación Central de Amsterdam.
Me hace ilusión volver a esta ciudad que visité hace mucho tiempo. Me encantan las estrechas y altas casas de ladrillo rojo a la orilla de los canales. El centro está muy animado, es sábado y las barcas surcan los canales con un ritmo tranquilo, como si quisieran dejarse ver; algunas llevan música alta y barriles de cerveza al estilo botellón acuático.
Paseamos por la ciudad, cenamos unas costillas en una brasserie del centro, tomamos una cerveza artesana y a media noche volvemos al hotel del aeropuerto.

Canales de Amsterdam

A las diez de la mañana sale el vuelo directo Amsterdam-Ciudad del Cabo, que dura 11 horas. A pesar de ser un vuelo a África nos sorprende las pocas personas de color que viajan en él y los puros rasgos germánicos de la tripulación de KLM.

Bo-Kaap, el barrio musulmán de Ciudad del Cabo
Llegamos a Ciudad del Cabo a las 9h30 de la noche, llueve y hace frío, estamos en el invierno austral, Un taxi (260 Rand, unos 18 €) nos lleva al céntrico Cape Town Logde hotel (unos 45 €), un hotel bueno y barato ubicado frente a  Bo-Kaap, el barrio musulmán. En el recorrido vemos las luces que siluetean Ciudad del Cabo, anticipando la sensación de que esta ciudad nos va a gustar.
Sigue lloviendo toda la noche, a ratos “jarrea” con fuerza, las ventanas no cierran bien, hace frío y no apetece salir de la cama. Por la mañana Luis remolonea, dice que está deprimido, muy lejos de casa y que no quiere levantarse, pero por fin a las 9h arrancamos, salimos a la calle y después de desayunar en el Birds Café una tortilla blanca (sin yema) y un rico café, vemos que no es para tanto. Por suerte el variable clima de Aragón hace que los "maños" nos adaptemos a cualquier clima del mundo y si hoy toca lluvia y granizo pues, ¡que no se diga!,  que de eso también tenemos en Aragón.
Cambio de guardia en Fuerte Buena Esperanza