Primeros pasos de un viaje por África del Sur
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| Estación de tren de Zaragoza |
El primer sábado de junio Antonio nos despide en la estación
Zaragoza-Delicias con una foto que sube al wsp familiar. A las 10 de la mañana sale el tren para Barcelona, Luis se encargó de comprar el billete hace un tiempo y nos sale barato (16 €).
Antes de salir hacia el aeropuerto de Barcelona picamos algo en un bar cerca de la estación de Sants que nos resulta divertido, los camareros suben y bajan la empinada calle que va de la cocina, que está abajo, a la terraza, que está arriba, con un Scooter de motor (patinete eléctrico) y la bandeja cargada de comandas, un ejemplo peculiar de adaptación al medio.
Volamos con KLM, a media tarde llegamos a
Amsterdam y después de dejar las maletas en el hotel Citizen M del aeropuerto, cogemos el tren para ir a la Estación Central de Amsterdam.
Me hace ilusión volver a esta ciudad que visité hace mucho tiempo. Me encantan las estrechas y altas casas de ladrillo rojo a la orilla de los canales. El centro está muy animado, es sábado y las barcas surcan los canales con un ritmo tranquilo, como si quisieran dejarse ver; algunas llevan música alta y barriles de cerveza al estilo botellón acuático.
Paseamos por la ciudad, cenamos unas costillas en una brasserie del centro, tomamos una cerveza artesana y a media noche volvemos al hotel del aeropuerto.
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| Canales de Amsterdam |
A las diez de la mañana sale el vuelo directo
Amsterdam-Ciudad del Cabo, que dura 11 horas. A pesar de ser un vuelo a África nos sorprende las pocas personas de color que viajan en él y los puros rasgos germánicos de la tripulación de KLM.
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| Bo-Kaap, el barrio musulmán de Ciudad del Cabo |
Llegamos a
Ciudad del Cabo a las 9h30 de la noche, llueve y hace frío, estamos en el invierno austral, Un taxi (260 Rand, unos 18 €) nos lleva al céntrico Cape Town Logde hotel (unos 45 €), un hotel bueno y barato ubicado frente a
Bo-Kaap, el barrio musulmán
. En el recorrido vemos las luces que siluetean Ciudad del Cabo, anticipando la sensación de que esta ciudad nos va a gustar.
Sigue lloviendo toda la noche, a ratos “jarrea” con fuerza, las ventanas no cierran bien, hace frío y no apetece salir de la cama. Por la mañana Luis remolonea, dice que está deprimido, muy lejos de casa y que no quiere levantarse, pero por fin a las 9h arrancamos, salimos a la calle y después de desayunar en el
Birds Café una tortilla blanca (sin yema) y un rico café, vemos que no es para tanto. Por suerte el variable clima de Aragón hace que los "maños" nos adaptemos a cualquier clima del mundo y si hoy toca lluvia y granizo pues, ¡que no se diga!, que de eso también tenemos en Aragón.
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| Cambio de guardia en Fuerte Buena Esperanza |