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domingo, 3 de marzo de 2013

Kuala Lumpur


Torres Petronas de noche

Luis en las Torres Petronas
 Kuala Lumpur es una ciudad joven en un país joven, una ciudad que ha pasado de ser un asentamiento de mineros chinos que explotaban el estaño a convertirse, en poco mas de 150 años, en la capital de la Federación de Malasia.
KL desde las Torres Petronas
En estos años Kuala Lumpur ha ido creciendo hasta alcanzar un nivel de desarrollo que ha atraído capitales (los grandes bancos tiene plaza en la ciudad) y mano de obra extranjera, mayoritariamente de China e India, lo que ha configurado una ciudad mezcla de razas, lenguas, culturas y religiones, con tres culturas mayoritarias: malaya, china e hindú. Esta diversidad étnica provocó en el pasado enfrentamientos, aparentemente resueltos en la actualidad. 

En Kuala Lumpur abundan los edificios nuevos pero destacan las preciosas Torres Petronas, la joya de la ciudad, diseñadas por el arquitecto argentino César Pelli e inspiradas en motivos tradicionales del arte islámico de Malasia. Las torres son bonitas por el día pero impresionantes por la noche, cuando se iluminan con luces blancas que las hacen parecer de plata. Desde cerca se ven reflejadas en los rascacielos acristalados de los alrededores, multiplicándose y creando formas muy bonitas. Desde lejos destacan majestuosas entre los rascacielos.

sábado, 20 de octubre de 2012

Preparando viaje

Torres Petronas. Kuaka Lumpur. Malasía
Ya estamos inmersos en el otoño lluvioso. Por fin respiramos humedad, la ciudad se limpia y el campo recibe un agua tardana que ya no puede ayudar a recuperar las cosechas perdidas, pero, si tenemos suerte y llueve con ganas, lenta y copiosamente durante varios días, al menos, saciará la sed y recogerá reservas para la próxima primavera.
Tiempos difíciles en los que la sensible naturaleza también sufre y tiene cambios de humor: se seca o se inunda y provoca tremendos desastres.
Los aires difíciles que todo lo impregnan, pero yo me escapo. Cuando viajo o preparo un viaje o vuelvo de algún lugar distante, me sumerjo y vuelo con la imaginación y se abren ventanas. Estos días estamos preparando el próximo viaje con mimo, ejecutando un ritual y saboreando el placer de olvidar, (por un tiempo) las inquietantes noticias que nos invaden. Preparamos los viajes y nos evadimos, nos alejamos del estupor de contemplar alelalos cómo nos machacan e intentan convencernos de que nuestros derechos son ahora privilegios.
Viajar y actuar como los niños tapándonos los ojos para escapar de una realidad. Viajar para reinventar este presente que nos toca vivir y en la distancia verlo desde otro punto de vista.
Tenemos previsto viajar a Tailandia y Malasia. Volar a Bangkok y volver desde Singapur, ciudades que ya conocemos y que hemos tomado como inicio o fin en viajes anteriores. Seguramente saldremos rápido del caos infernal de Bangkok e iniciaremos la ruta, viajando despacio, visitando los parques culturales en los que se conserva el patrimonio histórico de Tailandia (Ayutthaya, Sukhotai, Lopburi, etc.) para luego ponernos en marcha hacia la península malaya, dando rodeos, decidiendo sobre la marcha si detenernos en Krabi o en las islas Perhentian, haciendo etapa en ciudades como Kota Bahru, Malaca o la dinámica capital Kuala Lumpur, para finalmente ir a Borneo, a perdernos unos días por los parques nacionales, descansar en las playas,  hacer snorkel y ver corales y peces de colores. Luis va preparando la ruta y me pide opinión y todo me parece bien y hoy me confirma que ya ha reservado el vuelo a la parte malasia de esta enorme isla. Yo como siempre me dejo llevar y me reservo la potestad de protestar, un privilegio con el que cuento desde el inico de nuestros viajes en común.