jueves, 12 de noviembre de 2015

Bulgaria: Melnik y Bansko.


Pirámides de Melnik. Bulgaria
A las 8,30 sale el primer autobús que lleva del Monasterio de Rila a Rila pueblo. El mismo autobús, después de descansar 30 minutos, cambia el cartel y se dirige a Blagoevgrad.
Cuando volvemos a subir al autobús el conductor nos dice en español: Otra vez!. Sorprendidos le preguntamos: Hablas español?. Y nos responde con un escueto: Si!. Viví en Valencia 3 años!. Fin de la conversación. Así son ellos, discretos, callados y sobre todo cerrados, tan cerrados que es difícil que te den más información que la estrictamente necesaria. Será que el carácter búlgaro no es muy propenso a la comunicación, pero la verdad es que muy dicharacheros no son.  A lo largo del viaje no dejé de preguntarme qué hecho en el pasado de Bulgaria ha moldeado un carácter tan prudente. 
De  Blagoevgrad a Sandanski y de allí a Melnik en una perfecta combinación de autobuses sin apenas tiempo de espera.

Melnik. Bulgaria

En Melnik nos alojamos en Chavkova House,  un hotelito pequeño en la plaza (50 lev con desayuno, unos 25 €). Al buscar el DNI me doy cuenta de que se ha quedado en la recepción del hotel del monasterio de Rila. La chica de la recepción, la más amable, comunicativa y profesional que encontramos en todo el país, llama a un sitio y a otro y soluciona el problema confirmando que lo van a enviar a Devín, donde vamos a pasar dos noches. Recomiendo este hotel y les doy las gracias por la profesionalidad de sus trabajadores.
Melnik es la ciudad del vino de Bulgaria, razón suficiente para que Luis la incluya en el viaje y planifique la visita a las bodegas locales para degustar un vino diferente, producido con la uva “Shiroka Melnishka Loza” de origen búlgaro.
Situada a los pies de las montañas Pirin, no lejos de Grecia, es la ciudad más pequeña de Bulgaria con unos 300 habitantes y casi 100 edificios históricos del renacimiento búlgaro que recuerdan el pasado de prosperidad en torno a la producción del vino.
El pueblo perdió la mayoría de la población en la guerra de los Balcanes (1912) cuando los ciudadanos de origen griego huyeron a Grecia al conocer que Melnik formaba parte de Bulgaria.
Casa Pashova. Melnik (Bulgaria)
Como curiosidad me gusto conocer que, en los alrededores de Melnik,  nació Espartaco, el esclavo tracio que se enfrentó al Imperio Romano, y que Kirk Douglas inmortalizó en el cine.
El pueblo resulta agradable desde el primer momento, enmarcado por las sorprendentes formaciones naturales de arenisca que parecen conos o agujas  “picudas”y estrechas que pueden llegar hasta los 100 m, conocidas como las Pirámides de Melnik  y que según los expertos es el resultado de la erosión de la arcilla.
Queremos ir al Monasterio de Rozhen pero al enterarnos de que al día siguiente (8 de septiembre) se celebra la fiesta anual del monasterio, decidimos pasar el día en Melnik y acudir por la mañana a ver las celebraciones que congregan a los vecinos de la zona.
Un conductor ilegal nos ofrece sus servicios conocedor de que no hay servicio de taxi en Melnik. Negociamos con él y quedamos que nos llevaría por la mañana al monasterio y luego a Bansko (90 lev, unos 45 €, es lo que hay o lo tomas o lo dejas).
Pirámides de Melnik (Bulgaria)
Pasamos el día por el pueblo. La calle principal está pavimentada pero el resto son callejones estrechos que suben por la empinada ladera. La mayoría de las casas cuentan en su interior con cuevas en la que conservar el vino. Visitamos la Casa Pashova, un verdadero ejemplo de construcción en torno al vino, con bodega propia en las amplias galerías excavadas en la montaña y la iglesia de Santa Barbara de la que solamente quedan restos.
Por la tarde cuando baja el sol subimos hacia el monte para ver los restos de la fortaleza de la ciudad y las originales pirámides de arenisca que son realmente bonitas con los tonos cálidos del atardecer.
La bodega de los Seis Dedos está a unos 100 metros en vertical la calle principal, Subimos por una empinada senda llena de piedras y... Está cerrada!. Nos quedamos con las ganas de disfrutar de la cata de vinos. Lo compensamos el restaurante de la plaza donde probamos un buen vino blanco afrutado.
Entrada monasterio Rozen. Melnik
Monasterio Rozen. Bulgaria


El 8 de septiembre el monasterio de Rozen se viste de fiesta. Un estrecho portalón en el muro encalado que oculta el monasterio da paso al amplio recinto empedrado: la iglesia de piedra en el centro y alrededor, amplias galerias pintadas en blanco con escaleras, barandillas y balcones en madera oscura. No está mal este armonioso y relajado lugar en el que viven los monjes. 
Monasterio Rozen. Bulgaria
Monasterio Rozen. Bulgaria
 Los altavoces retrasmiten las plegarias. Un continuo trasiego de lugareños entra y sale de la iglesia llevando flores y ofrendas al santo, encendiendo cientos de  velas o venerando con fervor el icono milagrero.

Ofrendas monasterio Rozen. Melnik. Bulgaria
El interior de la iglesia tiene interesantes pinturas que apenas podemos ver por la cantidad de personas que hay siguiendo la ceremonia religiosa. 
Pasamos un buen rato observando el ambiente de dentro y fuera de la iglesia hasta que empieza a llover con fuerza.
Monasterio Rozen. Bulgaria
Abuelitas. Monasterio Rozen. Bulgaria
Mujer búlgara
En la entrada nos espera el taxista ilegal para llevarnos a Bansko. Un viaje de casi 2 horas por una carretera con mucho tráfico y adelantamientos a tres que nos provocan estupor. Por el camino nos cuenta que el Audi en el que vamos es de su jefe, un búlgaro que vive en España, en Valencia, que se dedica a los negocios de paneles solares, pero a nosotros, que tenemos la mente calenturienta, se nos dispara la imaginación y pensamos en otro tipo de negocios.
Nos deja en una calle cerca del centro, le pagamos y se va sin importarle por donde queda el hotel Gardenia que tenemos reservado. De nuevo comprobamos que ellos son así, a lo suyo e indiferentes a los otros.
El hotel Gardenia nos cuesta 45 € con spa y bufet libre en la cena y para ello nos ponen una pulserita tipo parque de atracciones. La realidad no es lo que parece, el spa no está operativo a excepción de la piscina y el bufet libre es un auto servicio cutre con escasa y mala comida. No os dejeis engañar. Ademas les pedimos que llamasen a la estación de autobús para consultar la horarios y luego nos reclamaron 1 leva. Cutres, cutres!

Iglesia de la Santisima Trinidad. Bansko. Bulgaria

En Bansko se encuentra la más famosa estación de esquí de Bulgaria pero como nosotros la visitamos en septiembre apenas hay turistas y resulta un pueblo muy agradable con calles empedradas y casas antiguas.
Visitamos los edificios más representativos del pueblo:  la iglesia de la Santísima Trinidad o Sveta Troitsa, fundada en 1832 por los artesanos locales. Fue la iglesia más grande de Bulgaria hasta la construcción del templo-monumento “Alexander Nevsky” de Sofia. Alberga  pinturas y tallas de madera de la famosa escuela de Bansko  dentro del Renacimiento búlgaro. Me pareció una iglesia preciosa con colores alegres en los que destaca el enorme iconostasio que cubre toda la pared.
En el jardín se encuentra la tumba de Nicola Vaptsarov, un famosos poeta nacional con una truculenta historia pasional.

Iconos de Bansko. Bulgaria
Icono de Bansko. Bulgaria
El Museo de los Iconos de la Escuela de Pintura de Bansko se encuentra en el antiguo convento y tiene obras representativas .  No está mal, pero después de ver los iconos de Sofía este pequeño museo no nos parece gran cosa.
Museo Iconos Bansko. Bulgaria
La casa de Velyanov es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de casa fortificada con tallas exquisitas en techos y pinturas murales del maestro Velyan Ognev. Se construyó en el siglo XVIII y está considerada monumento cultural de importancia nacional. Me gustó mucho visitar está casa que sigue conservando su estructura original.
Casa tradicional Bansko. Bulgaria

El pueblo es pequeño y se visita pronto.
Por la mañana temprano nos vamos a Devín, pero eso ya lo contaremos en otra entrada.
Continuará....

miércoles, 7 de octubre de 2015

Rila: Siete Lagos y un monasterio. Bulgaria

Monasterio de Rila. Bulgaria
Dejamos Sofia. Nos vamos hacia las montañas de Rila a subir a los Siete Lagos.
Poco antes de dejar el hotel, aparece la maleta. Por fin!!.

Telesilla a los Siete Lagos. Bulgaria
En la estación nos liamos un poco con los horarios de los autobuses que van a  Dupnitsa y por los pelos cogemos uno que sale a las 10 de la mañana. Eso sí, nos da tiempo de ver el autobus de sale de Sofia a Zaragoza, Valencia y Madrid.
Queremos aprovechar el día y en Dupnitsa cogemos un taxi para ir  a la GH que hemos reservado en Saparevo Banya,  el pueblo más cercano a los Siete lagos,  a unos 12 km del telesilla.

Dejamos las maletas, el taxista se va y cuando intentamos coger otro taxi para ir a los lagos nos dicen que no, que no hay taxis. Al ver nuestra cara de frustración, el hijo de la dueña, que esta pasando el fin de semana en el pueblo, se ofrece a acercarnos, aunque se niega a cobrar y se lo agradecemos porque si no lo teníamos dificil.
Siete lagos y setecientosmilturistas. Bulgaria
Antes de llegar nos impiden el paso, tenemos que bajar del coche y continuar a pie. No entendemos bien, pero al ver los coches aparcados en el escaso sitio que queda en la ladera, caemos en la cuenta de que es fin de semana y que Rila es la montaña más visitada de Bulgaria.
Caminamos unos 4 km de coches hasta llegar al telesilla. Pagamos 18 lev (unos 9 €) y subimos hasta los Siete Lagos.
Socorro!.  Allí estaban los dueños y acompañantes de los coches! Una fila de gente, con todo tipo de calzado que no excluye las chanclas veraniegas, sube y baja por un sendero en el que no crece la hierba, dejando claro por dónde se sube a los Siete Lagos.
Qué bonita es la naturaleza!  Empezamos a subir y realmente el paisaje merece la pena, los lagos van apareciendo poco a poco y apetece disfrutarlo, aunque la verdad es que con tanta gente resulta difícil (ya me gustaría a mí que se inventase un photoshop para borrar las masas de gente en la montaña, pero por desgracia la realidad- real no es la virtual).

Tres de los Siete Lagos. Montañas de Rila. Bulgaria
Aunque Luis no lo confiesa, creo que al ver el panorama se puso malo y al poco decidió que no seguía, que se quedaba sentado en una piedra mirando el paisaje y escuchando los sonidos de los móviles que todo lo invaden.
Qué pena nos dio! Pero otra vez será. Cuando volvemos, desde lo alto del monte vemos la enorme fila de gente esperando para coger el telesilla de vuelta. Ufff! Comemos algo en el enorme refugio de montaña y al salir la fila se ha duplicado, así que a hacerla (algo más de una hora) para bajar antes de que cierre el telesilla a las 6,30 de la tarde.
Fila en las montañas de los Siete Lagos. Bulgaria

No hay ningún medio de transporte para volver a Saparevo Banya, (ni bus, ni taxi),  no queda más remedio que volver andando, mientras hacemos dedo. Al rato nos para un coche, son los dueños del hotel Sonata en Samokov, al que acuden muchos montañeros y según nos dicen en estos años han ido bastantes grupos de españoles (desde aquí agradezco su amabilidad).

Descansamos un poco en la enorme casa que tenemos para nosotros solos y salimos a conocer el pueblo, que se extiende paralelo a la carretera, que es la calle principal.  Las casas de Saparevo Banya , al igual que en el resto del país, tienen en la puerta una frondosa parra, que da fresca en verano y ahora están llenas de uvas. Fuentes por doquier repiten el sonido del agua en cada esquina dando a las silenciosas y oscuras calles un ambiente muy agradable.
Con Katia y Amber en el Monasterio de Rila. Bulgaria
Buscamos una mejana (restaurante de comida tradicional) y nos quedamos en la que parece más animada. Nos dan una mesa muy grande y al rato nos preguntan si podemos compartirla con dos turistas israelitas. Como tardan un montón en traernos el pescado a la brasa, pasamos el tiempo comentando el viaje y las dificultades que tenemos para viajar en transporte público. Ellas también van al día siguiente al monasterio de Rila y se ofrecen a llevarnos con su coche. Qué majas!.
Katia y Amber nos recogen a las 8 de la mañana y en poco menos de 2 horas llegamos al monasterio.
Nosotros nos quedamos a dormir en un hotel al lado del monasterio, mientras que ellas seguirán viaje después de visitarlo, pero antes comemos juntos en uno de los restaurantes a la orilla del rio.
Me encanta la primera vista del monasterio. Es un recinto cerrado, como si fuera una fortaleza, con dos grandes portalones de acceso,  un patio central de losas de piedra, con la iglesia en el centro y alrededor la residencia con más de 100 celdas para los monjes.

Monasterio de Rila. Bulgaria

 El monasterio de Rila fue fundado en el siglo X por un monje asceta llamado Iván Rilski  (San Juan de Rila), canonizado por la iglesia ortodoxa, cuyo retrato vimos en la iglesia de Boyana en Sofia. El edificio actual nada tiene que ver con el original ya que se reconstruyó en el s XIX sobre las ruinas del monasterio que desapareció arrasado por un incendio. Solamente se conserva la Torre Jreliyova, del s.XIV , que  fue la fortaleza del monasterio a la que han añadido una estructura para el reloj y las campanas y algunos iconos.
Monasterio de Rila. Bulgaria
El monasterio de Rila forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. A través de los siglos ha sido un importante centro espiritual, educativo y cultural de Bulgaria. Es muy popular y desde primera hora hay bastante gente. Me quedo sentada en uno de los laterales viendo el trasiego de los grupos que van y vienen y escuchando el canto de los monjes que llega a todos los rincones del patio. En el interior de la iglesia los numerosos devotos ponen velas a los iconos de los santos, mientras un grupo de cuatro personas se encarga de ir apagando las velas más consumidas. Las pinturas de las paredes se van resintiendo del humo que en grandes cantidades generan las miles de velas que cada día se consumen en esta iglesia.
Monasterio de Rila. Torre Jreliyova. Bulgaria
Visitamos el museo (8 lev/4 €) que cuenta con piezas de la historia del monasterio. La más valiosa  es la Cruz de Rila o Cruz de Rafael, “una cruz de madera con una exquisita talla en miniatura, hecha por el Padre Rafael. El maestro tallador de madera llevaba trabajando durante muchos años sobre ella, utilizando las mejores herramientas y cinceles, y la terminó en 1802, cuando quedó cegado por el duro trabajo en esta obra maestra. En ella se representan 36 escenas bíblicas, 18 a cada lado de la cruz, y más de 600 figuras en miniatura”(Datos:  Portal oficina de turismo de Bulgaria).

Pinturas murales Monasterio de Rila. Bulgaria
Murales de Rila. Moraleja: las mujeres malas. Toiarta!
Agua Bendita. Monasteio de Rila. Bulgaria
Me encantó esta cruz y aunque está en una urna y los reflejos impedían verla bien, me quedé un buen rato dando vueltas alrededor, deleitándome en las escenas que parecía que tenían vida en el interior de la madera.


Hasta el atardecer el monasterio es un bullicio de gente, pero poco a poco se va quedando en silencio y solamente quedamos los pocos visitantes que pasamos aquí la noche. Es entonces cuando  podemos disfrutarlo con tranquilidad, en silencio hasta que a las 8 de la tarde cierra sus puertas.

Cenamos una trucha del río, tapados con una manta que nos prestan en el restaurante al aire libre del Hotel Tzarev Vrah. Paseamos por los muros del monasterio, que desde fuera no deja ver nada de su interior y nos retiramos pronto a dejarnos mecer por el rumor del agua que llega hasta la amplia y tranquila habitación del hotel.

martes, 29 de septiembre de 2015

Un día en Sofia. Bulgaria

София- Sofía

Estatua de Sofia en Sofia. Bulgaria
Llegamos al aeropuerto de Sofia al atardecer. La cinta de las maletas da vueltas y vueltas pero la mía no aparece. Alitalia la ha despistado en algún transbordo.
Hala pues, a reclamar en una lenta ventanilla única que se ve al fondo, con una empleada con pocas ganas de emplearse y que por alguna razón que no entendemos nos van dejando para el final, seguramente porque no tiene ganas de emplearse con unos extranjeros despistados.
Cuando salimos, el aeropuerto se ha quedado silencioso y fuera cae la tarde. Buscamos algún autobús que lleve al centro. Me siento analfabeta intentando descifrar las letras de los carteles en cirílico; por suerte, entre las rarezas peculiares de Luis figura su época de estudio del ruso y logra enterarse.

El bus nº 84 nos acerca a una avenida cerca del campo de fútbol, nos enteramos tarde que es mucho mejor coger el metro que sale desde el mismo aeropuerto. Al subir al bus taladramos, en una validadora de hierro que parece del siglo XIX, los billetes que hemos comprado en un puesto de periódicos del aeropuerto. El trayecto es corto y no tardamos en llegar al céntrico Hotel Anel. 
Que lúgubre nos parece Sofía por la noche!. Las calles apenas tienen luz y el estado de las aceras aconseja andar con cuidado. Con lo bonito que es su nombre!.
Nos acercamos hasta el centro, paseamos por el animado bulevar Vitosha lleno de terrazas y buscamos, en una bocacalle, el restaurante Pri Yafata que recomienda Teresa en su blog Apuntes de viajes. Tras pasar de largo una vez, nos damos cuenta de que ha cambiado de nombre, ahora se llama Moma, pero sigue siendo un lugar muy agradable, en una preciosa casa antigua. Probamos nuestra primera cena búlgara: sopa de yogur y pepino, ensalada con una montaña de queso, carne, el vino búlgaro...una cena que nos sienta genial. Esto ya pinta mejor!.


Museo de Arqueologia. Sofia
Guardian con gorro con pluma


Cambio de guardia en la residencia presidencial
Por la mañana salimos a conocer Sofia. Paseamos por el centro topándonos con la escultura de Sofia que lleva en las manos la corona de Tjuhe, la diosa del destino, y un búho símbolo de la sabiduría.
El Museo Arqueológico, instalado en una antigua mezquita, está cerrado los lunes. Entre edificios actuales encontramos la diminuta  iglesia de San Jorge o "Sveti Georgi" el edificio más antiguo de Sofía, en el interior vemos las pinturas murales del s.X que no se pueden fotografiar y aunque apenas hay gente, respetamos la costumbre. Al lado nos atrae el cambio de guardia del Palacio Presidencial.
Desde todos los puntos de la ciudad se divisa el minarete de la Mezquita de Banya Bashi, que sigue en activo y a la que asisten los musulmanes de Sofia.

Catedral Alexander Nevski

Seguimos las  cúpulas doradas  de la  Catedral de Alexander Nevski, el principal centro religioso de Sofia y la mayor iglesia ortodoxa del mundo. Fue construida con materiales nobles en el s XIX para conmemorar la ayuda prestada por Rusia en la guerra búlgaro-otomana (1877 - 1878) que terminó con la independencia de Bulgaria. Las pinturas murales se encuentran ennegrecidas, seguramente por la costumbre de encender montones de velas, como ofrenda, en el interior de las iglesias.
En la cripta pasamos un buen rato disfrutando la magnifica colección de iconos ortodoxos búlgaros, serbios y macedonios de los siglos IV al XIX. (6 levas, unos 3 €).

 ICONOS DEL MUSEO ALEJANDRO NEVSKI DE SOFIA BULGARIA
San Jorge. Museo A. Nevski. Sofia
San Demetrio. Museo A. Nevski. Sofia

Al salir, el destino nos coloca al lado de una oficina de turismo que nos informa de que el autobús nº 2 pasa cerca de la Iglesia Boyana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (1979) y que está a unos 8 km del centro. Compramos en un kiosco de periódicos varios billetes (1 leva, 0,50 €) y nos vamos para allá. El bus para en el Museo Nacional de Historia, donde por 12 levas (6 €) venden un billete combinado para visitar el museo y la iglesia Boyana.  El museo ocupa el antiguo palacio presidencial de la época comunista; es un edificio funcional, con jardines y vistas a la montaña. En sus salas se exhiben variadas colecciones de objetos que datan de distintas épocas, entre las que destacan los llamados Tesoros Tracios, conjuntos de joyas en oro y plata del siglo III a.C.

   MUSEO DE HISTORIA DE SOFIA

         

Hace bastante calor, son casi 36 grados y andamos agotados. Vemos en el barrio un beach-drink (un bar con piscina) y nos dejamos seducir por una cerveza Kamenitza y una rica ensalada de tomate que sabe a gloria, antes de coger el bus 107 que lleva a la iglesia Boyana.

Boyana
La iglesia es pequeña y desde fuera no parece gran cosa, se encuentra en el barrio de Boyana, a los pies de las montañas Vitosha y su valor reside en la calidad y realismo de las pinturas murales del año 1259 que hay en su interior. Los 10 minutos permitidos de la visita pasan tan rápidos que apenas queda tiempo para disfrutar de los retratos de los zares búlgaros que construyeron la iglesia, las escenas cotidianas o las representaciones de los santos, especialmente el retrato conservado más antiguo del santo búlgaro Iván Rilski, que vivió en el siglo X y fundó el Monasterio de Rila que vamos a visitar más tarde.
Os dejo un enlace al vídeo de la Unesco para que disfuteis del lugar:



Al salir cogemos otro autobús que nos acerca al monasterio de Dragalevtsi, que está en un lugar muy bonito, cerca del telesilla (que no funciona), en medio de un bosque. También tiene algunas pinturas murales pero son mucho más sencillas.
Seguimos agobiados por el calor que aprieta y como el bus va a tardar en pasar hacemos dedo y el primer coche nos deja en Sofia junto a una parada de metro.

Monasterio Dragalevtsi
Al volver al hotel pregunto por mi maleta pero todavía no ha llegado. En previsión salgo a comprar algo de ropa, (dos camisetas que me venden al peso por 3 €) y cosas básicas en el supermercado, entre otras una crema de rosa de Bulgaria que huele genial y me encanta. Como curiosidad preparando el viaje nos enteramos que Bulgaria es el mayor productor de aceite de rosas del mundo.

Grupo musical en el restaurante Hadjidraganovite Kashti

Restaurante Hadjidraganovite Kashti
Cenamos en una mejana (restaurante de comida popular búlgara) que también recomienda Teresa en su blog y que recomendamos. Se llama Hadjidraganovite Kashti y aunque está algo escondida no queda lejos del centro. Es una casa tradicional decorada con aperos de labranza y suele haber música en directo. Uno de los músicos nos dice que ha actuado en Jaca en el festival folclórico de los Pirineos.
Volvemos dando un paseo cruzando el puente sobre un río que no lleva agua.
El día ha sido intenso y ha dado para mucho.
Un anuncio de desafio en Sofia. Bulgaria

jueves, 27 de agosto de 2015

Por el Valle de Hecho / Echo en Huesca

Iglesia de Hecho. Huesca
Pero qué ganas tenía de subir al Pirineo!. Por fin este fin de semana hemos podido escaparnos al valle de Echo/Hecho, en concreto a Siresa, una pedanía a 2 km de Echo/Hecho en Huesca.
Nota: Como no se muy bien si escribir Hecho o Echo le pregunto a mi compañero Miguel Angel, que es de la zona y sabe del tema y me dice que en aragonés se escribe Echo sin “h” ya que seguramente viene de la  palabra vasca “eche” que significa casa. El caso contrario la “h”vendría de la “f” latina “Fecho”. Como no está claro y la acepción más aceptada es con "h", así  la escribo.
Piedra en la iglesia de Hecho. Huesca
Aunque solamente tenemos el fin de semana, no madrugamos, lo tomamos con calma y llegamos a Hecho a la hora del vermú, parada obligada y paseo por las estrechas calles el pueblo hasta la iglesia que está cerrada.E n la pared cercana a la puerta principal destaca la reproducción en piedra de los escudos de Aragón y Hecho.
Nos alojamos en Siresa, una pedanía de Hecho en la que se encuentra el monasterio románico de San Pedro de Siresa, de los siglos IX-XIII, que llevamos mucho tiempo queriendo visitar. Cuando llegamos la iglesia ya está cerrada, abre un rato por la mañana y otro por la tarde, así que, despues de dejar las cosas en el hotel, seguimos hacia la Selva de Oza y dejamos la visita del monasterio para el día siguiente.


Valle de Hecho. Huesca

La carretera que lleva a Selva de Oza bordea el río Aragón Subordán, se adentra en el estrecho congosto de la Boca del Infierno, el nombre ya da idea de la estrechura, y termina en los prados de Guarrinza. Dejamos el coche en el parquing de la Guarrinza, craso error, ya que luego comprobamos que a pesar de lo mal que estaba la pista se podría recorrer los 5 km que llevan a Aguas Tuertas.
Caminamos los 5 km. por una pista cómoda que nos resulta algo agobiante por el calor que aprieta a esas horas, aunque nos compensa la imagen de la montaña del Castillo de Acher, con su forma de fortaleza medieval y el río al fondo entre los prados verdes salpicados de vacas.
Aguas Tuertas. Valle de Hecho. Huesca

Cogemos el sendero que “endreza” la pista para subir a Aguas Tuertas y... Ohhh! Que bonito!. Realmente es como un balcón al valle que se asoma a un bucólico paisaje de montaña: el río que serpentea formando meandros, la cascada, las vacas pastando tranquilas..., una preciosa imagen que reconforta el alma. Nos quedamos un rato en silencio contemplando el paisaje, con pena por no disponer de tiempo para seguir hasta el ibón de Estanés, pero nos prometemos volver pronto y disfrutar de este hermoso lugar adecuado para montañeras domingueras como yo. 


A llenar la cantimplora. Valle Hecho. Huesca

Plantas del Valle de Hecho. Huesca




Cuando volvemos a Siresa, la luz cálida del atardecer realza todavía más las dimensiones del monasterio de San Pedro,  poco acordes al tamaño del lugar. Realmente sorprende el tamaño pero no le resta belleza, más bien da una idea de su importancia histórica de la iglesia - monasterio de San Pedro de Siresa en la que se educó en el s XI el mismísimo rey de Aragón,  Alfonso I el Batallador, el mismo que  vigila desde el cabezo el paseo central del Parque Grande / José Antonio Labordeta de Zaragoza. 
San Pedro de Siresa. Valle de Hecho. Huesca

El domingo por la mañana, tras el pago de 1,50 €, pudimos visitar el interior del monasterio de San Pedro. Se conserva la iglesia, de planta de cruz latina, de una sola nave articulada en tres tramos y ábside semicircular que se encuentra totalmente  restaurada. Sigue manteniendo la estructura original pero está tan límpia e impecable, que resulta difícil imaginar  la historia que encierra este monasterio.
En el interior destacan varias tallas en madera policromada,  especialmente  la talla románica de la Virgen de Siresa y  la del Cristo crucificado (ambas del s. XIII) de una belleza que te deja un buen rato allí parada.


Joyas románicas en la Iglesia de San Pedro de Siresa



Canto gregoriano con silueta. Valle de Hecho. Huesca

Después de visitar la iglesia, seguimos hasta el refugio de Gabardito. Dejamos el coche en la explanada y cogemos el GR-11 protegidos por la sombra agradable de un frondoso bosque de hayas. No tenemos más destino que el de disfrutar del paisaje, así que vamos siguiendo la senda, que a ratos asciende, pero que resulta muy agradable, hasta que decidimos volver con la nueva promesa de dedicarle más tiempo en otra ocasión.

Bosque de Hayas. Valle de Hecho. Huesca

Por la GR11. Valle de Hecho. Huesca