lunes, 1 de junio de 2015

Fin de semana en Bilbao

El Puente de Vizcaya, único en el mundo
Parece que nos hemos aficionado a viajar al norte y más concretamente al País Vasco; este fin de semana de nuevo hemos vuelto a  Euskadi, en esta ocasión a Vizcaya.
El Musical "La viuda alegre”, nueva producción del Teatro Arriaga, ha sido la excusa perfecta para coger el tren en Zaragoza un viernes por la tarde y presentarnos, tras un lento viaje de 5 horas, en Bilbao. Una ciudad que en las últimas décadas ha logrado cambiar su imagen, radicalmente y para bien.

Sosteniendo el  Puente de Vizcaya.
Nos alojamos el Hotel Abando, muy cerca de la estación de Adif y la zona de bares de la calle Ledesma, que al llegar encontramos bastante animada. Dejamos las maletas y salimos a “txiquitear”; la primera parada es obligada: probar los famosos pinchos morunos en el Café Iruña, un clásico de la ciudad que ya ha cumplido un siglo, manteniendo su castizo aire de antaño. De allí pasamos a otros bares de la zona a comer "rabas", "tigres" y otras tapas típicas de Bilbao acompañadas de txakolí de Vizcaya.

 ¡ Bilbao anima al Athletic que va a jugar  la Copa del Rey!

jueves, 14 de mayo de 2015

Guipúzcoa en cuatro días: Lluvia, sidra y txakolí

San Sebastián desde el monte Igueldo
Pues sí, llevábamos ya mucho tiempo con nuestra actividad viajera paralizada, así que decidimos retomarla aprovechando uno de los puentes primaverales: el de San Jorge, festivo en Aragón.

¿El destino? La verdad es que no lo dudamos mucho... Pensando en el tiempo que llevábamos sin ir allí, y previa consulta de horarios de trenes, decidimos de común acuerdo pasar 4 días en una de las ciudades más hermosas de Europa, si no del mundo entero: SAN SEBASTIÁN/DONOSTIA.

Llegamos apenas pasado el mediodía del viernes y lo primero que hacemos es redescubrir las maravillosas vistas de la bahía, paseando despacio a lo largo de la playa de La Concha. El cielo nos recibe con algunas nubes, pero con luz de sobra para disfrutar de la ciudad y su ambiente fresco, joven y cosmopolita.

martes, 21 de abril de 2015

Veletas mecidas por el cierzo de Zaragoza

Veleta Cámara de Comercio
Veletas, el baile del cierzo. Veletas danzando con el cierzo en Zaragoza.... Zaragoza, ciudad de altas torres.
Será que Zaragoza siempre ha presumido de poseer hermosas torres y que a mí me gusta mirar hacia las alturas. Será por eso que mirando, mirando descubrí veletas de animales, estrellas, santos, demonios, logotipos... forjadas en hierro que a veces rotan y otras lo intentan quedando atascadas y atrapadas en el óxido. Una verdadera declaración de intenciones que, a lo largo de los años, se ha usado para rematar los espacios más elevados y marcar los edificios con un emblema que se mece en el cielo a capricho del cierzo.
Vamos a pasearnos por las veletas que coronan edificios públicos o privados de Zaragoza y dejamos para otra ocasión las veletas de las iglesias que merecen un capítulo aparte. Vamos allá:

miércoles, 1 de abril de 2015

Un mundo cambiante. Viajar a Yemen

Yemenies. Amor de madre.
Estos días la prensa habla de Yemen y las imagenes que nos llegan muestran los bombardeos en Adén, al sur del país. Me produce tristeza. Desempolvo el diario y recuerdo esta ciudad. Miro las fotos, desearía contrarrestar las informaciones negativas que nos llegan de allí y espero que no le ataque ese mal tremendo que es la guerra y que en el futuro se puedan volver a viajar a este impresionante país y disfrutar de las hermosas ciudades de arena y cal.

jueves, 19 de marzo de 2015

La Senda. El Bulli de Torrero en Zaragoza

David Baldrich
La Senda es un restaurante pequeño y sencillo, con una decoración sobria, en el que se elabora una cocina de alto nivel, famosa en Zaragoza.

Es conocido como el Bulli de Torrero, un apodo que viene de sus inicios. Se cuenta que el propietario, el cocinero David Baldrich, abrió el restaurante con la idea de hacer una cocina tradicional, con un menú sencillo, adecuado al barrio. El restaurante  no funcionó y se vio en la necesidad de cerrar, pero, desafiando al destino, decidió que el último mes antes del cierre haría la cocina que a él le gustaba y dejaría volar su creatividad culinaria. Durante ese mes cocinó los platos originales y creativos que deseaba y para los que estaba preparado por formación y sensibilidad.