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| Injera con carne la brasa |
Día de inmersión en la ciudad. Addis es caótica y sin embargo no agobia, no es nada ruidosa, a pesar de estar las calles llenas de gente, que van y viene o venden todo tipo de cachivaches en la calle, poniendo una manta en el suelo y un paraguas viejo como sombrilla y de limpiabotas que lavan primero los zapatos con agua y luego pulen y sacan brillo. Los etíopes se saludan apoyándose los hombros contrarios y reclinando la cabeza en el hombro, la vicecontra de una manera que a nosotros nos llama la atención.
En la inmersión incluye probar la comida, por fin saboreamos la comida popular etíope, la injera, una especie de crepe blandita de un cereal llamado teff, con un sabor ligeramente agrio que se come con las manos y con la que se coge la salsa de carne y especies y... me ha gustado, sabe bien, aunque no soy muy representativa pues me suelen gustar todas las comidas.Y hemos probado también el café, riquísimo hecho a la manera etíope, tostando los granos en el fuego.
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| El café etíope |
Ya hemos alquilado un coche para salir mañana hacia el norte, hacia
Bahar Dir,
el lago Tana y
las cataratas del Nilo Azul, salimos a las 7 de la mañana, aunque en el horario local son las 2 de la mañana. En Etiopía el día se divide en 12 h de dia y 12 de noche, de las 6 de la mañana a las 6 de la noche, así que a las 6 es la 1 las 7 las 2 y así hasta las 6 de la tarde que son las 12. Tiene lógica.
Hoy ya estoy más adaptada a la altura y me he agobiado menos y en las horas de más calor hemos aprovechado para visitar el
museo y ver a Luci el que dicen es el ser humano más antiguo que existe, es decir nuestro tatarabuelo, feico el pobre, pero que le vamos a hacer.
Moverse por la ciudad es fácil, hay montones de furgonetas que van en todas las direcciones y van gritando los nombre de las calles mas importantes por las que pasan, son baratas, cómodas y rápidas.
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| Transporte urbano en Addia Abeba |