sábado, 3 de diciembre de 2011

Etiopía. Harar

Harar, ciudad amurallada
Estamos en Harar, la ciudad más musulmana de Etiopía, al este del país, en pleno cuerno de África y a poco más de 150 Km de Somalilandia.
La verdad es que Harar es un pueblo ¿o ciudad? muy diferente al resto de ciudades de Etiopia, con una parte antigua amurallada y acceso por varias puertas, aunque no todas las puertas se siguen conservando. En el interior de la parte amurallada se pueden intuir,  detrás de los muros blancos, las antiguas casas coloniales con balcones de madera al estilo oriental, a veces la puerta está abierta y podemos asomar pero no siempre es posible visitarlas. En el recinto amurallado hay más de 90 mezquitas pero nosotros no podemos entrar en ellas, pero vamos viendo la silueta de los minaretes.
Acarreando leña
Una de las casas que se puede visitar es la casa "Rambo" la casa en la que dicen vivió el poeta francés Rimbaud durante los 17 años que residió en Harar, pero de nuevo este dato no está claro.
También se puede visitar la casa Ras Makonen en la que dicen vivió su infancia Haile Selassie, de nuevo este dato tampoco está claro. La mayoría de las historias que nos cuentan son más leyendas que historias reales.

Dentífrico en palitos
A pesar de la fuerte influencia musulmana, parece una ciudad abierta y aun no hemos visto ninguna mujer con la cara cubierta, las mujeres llevan amplios mantones coloridos y las vemos ir y venir con la carga en la cabeza, mientras los hombres, no todos pero si una amplia mayoría, están tranquilamente comiendo qat, una hierba que también vemos consumir ampliamente en Yemen y que se va masticando mientras se bebe agua y se forma una bola en la boca y así pasan las horas tan ricamente. No sé si es por el qat o por otra razón pero es la ciudad con más "rayados" por metro cuadrado que he visto nunca.
Y toda la ciudad es un mercado en el que se venden todo tipo de frutas y verduras y dulces y maíz asado y cafés y....: en una de las calles, llamada de las máquinas, está llena de hombres con máquinas de coser que hacen todo tipo de prendas y arreglos mientras las mujeres van de un lado a otro eligiendo telas y diseños, es una calle en cuesta, con alguna destartalada casa antigua y un ambiente muy colorista.



jueves, 1 de diciembre de 2011

De vuelta a Addis Abeba

Tres amigas
  Terminamos el recorrido por el norte, y estamos de vuelta en Addis Abeba. Mañana cogemos un avión a Harar en el este. Al llegar a Addis intentamos alojarnos en el hotel Ras, que está bastante céntrico y en el que ya nos alojamos al llegar y nos encontramos que en una semana han triplicado el precio, costaba 450 bir y ahora lo han subido a 1200, no se andan con subidas suaves, ya puestos...lo mismo ocurrió con las iglesias del lago Tana hace un mes costaban 50 bir y ahora las han subido a 100 bir, el 100%.
De vuelta a casa
Dejamos ya las montañas del norte, hoy ha sido un día largo con muchas horas de coche;  hemos pasado por puertos cubiertos por una niebla densa, casi no se veía la carretera. En algunos pueblos se nota la influencia de la cultura islámica,  los hombres siguen llevando faldas y las mujeres van con la cara cubierta; en un descanso me pongo a hablar con unas muchachas y les hago una foto, una de ellas llevaba la cara tapada pero se sube las cortinilla y tan contenta me deja hacerle la foto, y por todas parte rebaños de vacas con unos cuernos tremendos, ovejas, cabras y burros, muchos rebaños de burros y en algunas zonas camellos.
En el pueblo en que nos paramos a comer, varias mesas estaban ocupadas por chinos, hay muchos en toda esta región porque las carreteras han sido asfaltadas por empresas chinas, viven todos juntos en campamentos pero a veces resulta que bajan a los pueblos.
 
Actuación de danzas tradicionales en el restaurante Habesha de Addis Abeba

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Etiopía. Lalibela


Y por fin llegamos a Lalibela, uno de los lugares del viaje que más ilusión me hacía visitar. Llegamos tarde en un viaje largo desde Gondar, por carretera, subiendo y bajando puertos y con unas vistas impresionantes. El norte de Etiopía es muy montañoso y los días claros hacen que tengamos unas vistas preciosas.
Llegar a Lalibela por tierra es muy largo, por eso la mayoría de la gente viene en avión, sin embargo lo que se gana en tiempo se pierde en cercanía. De Gondar al cruce de Lalibela la carretera esta recién asfaltada por los chinos, (la llaman la carretera de los chinos) y se circula bien, si se tiene en cuenta que constantemente tenemos que sortear el montón de animales que circulan por el centro de la carretera, los últimos 70 km hasta Lalibela es una pista de tierra, sin asfaltar, alucinante que el lugar más visitado de Etiopia tenga un acceso tan elemental.
Lalibela es un pueblo que lleva su vida al margen de los turistas que viene a visitar las iglesias, aunque los niños constantemente nos piden pen y bir (monedas), el acceso a internet es tan lento que casi ni funciona,
Las iglesias de Lalibela, construida bajo tierra, esculpidas en la roca, son sorprendentes, no tanto por su belleza, (son bastante sencillas) sino por el ambiente, por lo que representan, por el enorme trabajo que supuso construir iglesias comunicadas por túneles y por su configuración tan peculiar.
En alguna de ellas se celebraban oficios religiosos, con los monjes vestidos con las túnicas blancas cantando canciones de ritmo repetitivo y haciendo sonar un instrumento metálico con 5 chapas y de vez en cuando el tambor se coloca en el medio e impone el ritmo, las iglesia se llenan de gente, todos y todas de blanco y rezan y cantan y entran y salen, y así durante horas. Difícil hacer fotos en el interior casi a oscuras de las iglesias, pero el ritmo y el ambiente enganchan.
Y de todas la más espectacular (por fuera) San Jorge, la iglesia construida en un monolito que forma una cruz y por dentro Santa Maria (Bet Maryan) una de las pocas iglesias que conserva pinturas y relieves y que tiene un cierto encanto parecido a las iglesias románicas.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Etiopía. Ya bajamos de las Simien

Montañas Simien
Acabamos de bajar de las Montañas Simien, y nos hemos dado el capricho de coger un hotel, logde de Chateau,  cerca de la fortaleza, en el que casi todo funciona, hasta tienen internet, todo un lujo.
Grupo de monos gelada en las montañas Simien
Las montañas una pasada, nos hemos quedado en el primer campamento a 3,200 m. y hemos visto de cerca a los monos geladas, que comen tranquilamente al lado del camino, en grupos de unos 300 con varios jefes que se distinguen claramente por las largas melenas y el porte altivo. El campamento está en una meseta con enormes acantilados en las orillas y en el horizonte montañas y montañas, que por suerte, al ser epoca seca, los días estan claros y se pueden ver hasta el infinito.
Hoy por la mañana temprano hemos hecho una marcha, hasta 3800 m a ver una cascada que cae en picado 500 m, hemos ido despacio pues al no estar acostumbrada se sentía la altura y me costaba un poco andar rápido. 
Alucinada me ando, nunca había andado por estas alturas. Las Montañas Simien huelen muy bien, huelen a orégano, a tomillo y a perfumes que no identificamos, pero el olor es intenso y agradable.
Gorro de lana para el frio
En las Montañas Simien  hay bastantes pueblos, la gente vive a casi 4000 m  y hemos visto como recogen la cosecha a mano y hacen gavillas y se las cargan a la espalda, y los niños pequeños con el ganado nos piden pen, pen y nos llaman farenguis y chaina (chinos), porque la carretera la están construyendo los chinos..., difícil la vida en estos lugares.
De vuelta a casa
Y en el valle, en Debark, en el mercado del sábado,  todo tipo de animales, excepto cerdos, y durante km vemos como viene la gente andando cargados de todo tipo de cosas, sacos, leña para el fuego, con rebaños de ovejas, cabras, burros, vacas, todos por el medio de los caminos...
El Scout que nos protege en la montaña
Para poder andar por la montaña el reglamento del Parque Nacional nos exige contratar a un hombre que va armado de un Kalashnikof (aquí les llaman scouts). El que ha venido con nosotros estaba un poco pasado de años para ser boy scout, pero nos ha defendido muy bien.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Etiopía. Gondar


Castillo de Fasílidas

Iglesia Debre Birham Selassie
Estamos en Gondar al noroeste del país y seguimos a una altitud de 2.200 m. así que se está fresquito y se pasea a gusto, sin agobios de calor.
Gondar era la antigua capital imperial de Etiopía, aunque hasta el siglo XVI los emperadores vivian en tiendas, en campamentos reales temporales y se movían por todo el reino, sobre todo cuando se enteraban de que un territorio tenia buena cosecha (listos ellos).

Durante el siglo XVII pasó a ser la capital y una de las ciudades más grandes del mundo. A Gondar se la conoce como “El Camelot de África” por los conjuntos de castillos de estilo europeo medieval. El primer castillo fue construido por el emperador Fasilidas, y sus sucesores  fueron construyendo el resto y forman un conjunto histórico, único en todo el continente africano y que realmente sorprende a sus visitantes.
El recinto de Fasil Ghebi es una mezcla peculiar de arquitectura de estilo barroco europeo (portugués), árabe e hindú. (s. XVII) y no parece África, son muy parecidos a nuestros castillos. Ha sido una delicia pasear por el recinto amurallado y ver el castillo restaurado del rey Fasilidas y el resto de los edificios, algunos de ellos en proceso de restauración. Toda la ciudadela ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.


Después de los castillos, visita a la iglesia de Debre Birhan Selasie, la única iglesia que no fue destruida durante la invasión de los mahditas sudaneses. Conserva unas pinturas preciosas y muy divertidas, con el diablo quemándose en las llamas y el techo decorado con montones de querubines diferentes unos de otros y con unos ojos grandes como los de los etíopes actuales.
Eso sí, seguimos comiendo, cenando y desayunando injera, por suerte nos gusta que si no....

Mañana nos vamos a las montanas Simien, y si no hay cambios, estaremos dos noches. No vamos a hacer una caminata muy larga, aunque a Luis le encantaría, pero yo creo que no tengo condiciones físicas para andar un montón de horas...