lunes, 5 de diciembre de 2011

Etiopía. Awasa

Pescando en el lago Awasa
  Y después de la parada en Addis, ahora viajamos hacia el sur, a Awasa y la cadena de lagos del valle del Rift, en lo que es la mayor fosa tectónica del continente africano, que va desde el Mar Rojo a Mozambique y que cada año se va separando unos centímetros hasta que en un futuro muy lejano se divida y forme una nueva isla.
marabús

marabús en la terraza del bar
El paisaje del sur es muy diferente, estepas planas con árboles que parecen sombrillas de espinas (no sé como se llaman), mucho más seco, con la tierra mas blanca. La carretera está totalmente asfaltada por...los chinos y vemos a lo largo del camino los enormes almacenes de empresas chinas que se identifican claramente por las banderas de China y Etiopía que presiden la puerta. Esta carretera está muy transitada por los camiones que van y vienen al puerto de Djibuti, la única salida al mar que tiene Etiopía desde la separación de Eritrea.
Pasamos por Shashemene la ciudad de los rastafaris de Jamaica que se identificaron con Haile Selassie y lo consideran el libertador.
Awasa es una ciudad a la orilla del lago del mismo nombre, el más pequeño de los lagos del Rift. Es una ciudad muy agradable, planificada, con aceras, calles asfaltadas sin apenas agujeros y con un precioso paseo alrededor del lago en el que se puede ver montones de pájaros de todos los tamaños y colores, pero sobre todo a mi me han impactado los enormes marabús de pico largo y papada rosada.

Y desde los arboles nos observan los monos gereza de barbas y larga cola blanca y ya en tierra otros monos mas pequeños se acercan e intentan robar algo...
 La gente pesca con unas sencillas barcas hechas de juncos que flotan...Es una agradable sensación de estar en plena naturaleza, disfrutando y viendo animales que nunca antes habíamos visto.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Etiopía. Harar, faranyo. faranyo

foto, foto

Hello faranyo!, foto faranyo!, give me money faranyo!,... Esta es la cantinela constante en Harar, hoy por la mañana nos hemos despedido de ser faranyo y pasamos de nuevo a ser de vez en cuando, faranyi.
El futbolín, un invento español en Etiopia
Nos despedimos de Harar desayunando una "crepe" con huevo y verduras, con un sabor parecido a la murtaba que se come en muchas partes de Asia y un riquísimo café abisinio que es una delicia. Ya con fuerza y energía nos vamos a buscar una furgoneta compartida para ir a Dire Dawa y desde allí coger el avión a Addis.
En un santiamén estamos montados en una furgoneta, a los tres minutos de salir nos para un policía que con cara seria y sin mirar siquiera, dice algo al conductor, éste protesta un poco, pero el poli va directamente a quitar una pegatina que la furgoneta lleva pegada en el cristal, el conductor se baja de la furgoneta y se abraza al poli sin parar de besarle en la cara, el poli sigue serio e impasible quitando la pegatina, el conductor, persuasivo él, se tira al suelo y empieza a besarle las botas. El poli parece que responde y deja de quitar la pegatina del coche. El conductor deja algo en el bolsillo de la camisa del poli y seguimos viaje. Luis y yo alucinados comprobamos una vez mas lo comediantes que son estos etíopes.

Campaña del sida
Seguimos viaje y vamos parando en todos los pueblos de la ruta, en la mayoría hay mercado y se vende qat. La gente lo lleva en bolsas de plástico, pero los señores más elegantes lo llevan en rama como si fuera en ramo de flores y se regalan ramitas.
Llegamos al aeropuerto con el tiempo justo, pero por suerte, nuestro vuelo lleva retraso y salimos una hora más tarde.
En Addis se está celebrando una conferencia africana sobre el sida y hay problemas de alojamiento. Preguntamos en varios hoteles y todos están llenos, al final conseguimos habitación en el Etiopia, un hotel en el centro con precios europeos y servicios africanos... Eso sí, en la entrada del hotel nos recibe un enorme cartel en el que un famoso nos dice que: Wherever I go, my condoms travel whit me, eso, que vaya a donde vaya en África, sus condones van con él, y al llegar a la habitación, en la mesilla nos encontramos, como no, .... unos preservativos.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Etiopía. Harar

Harar, ciudad amurallada
Estamos en Harar, la ciudad más musulmana de Etiopía, al este del país, en pleno cuerno de África y a poco más de 150 Km de Somalilandia.
La verdad es que Harar es un pueblo ¿o ciudad? muy diferente al resto de ciudades de Etiopia, con una parte antigua amurallada y acceso por varias puertas, aunque no todas las puertas se siguen conservando. En el interior de la parte amurallada se pueden intuir,  detrás de los muros blancos, las antiguas casas coloniales con balcones de madera al estilo oriental, a veces la puerta está abierta y podemos asomar pero no siempre es posible visitarlas. En el recinto amurallado hay más de 90 mezquitas pero nosotros no podemos entrar en ellas, pero vamos viendo la silueta de los minaretes.
Acarreando leña
Una de las casas que se puede visitar es la casa "Rambo" la casa en la que dicen vivió el poeta francés Rimbaud durante los 17 años que residió en Harar, pero de nuevo este dato no está claro.
También se puede visitar la casa Ras Makonen en la que dicen vivió su infancia Haile Selassie, de nuevo este dato tampoco está claro. La mayoría de las historias que nos cuentan son más leyendas que historias reales.

Dentífrico en palitos
A pesar de la fuerte influencia musulmana, parece una ciudad abierta y aun no hemos visto ninguna mujer con la cara cubierta, las mujeres llevan amplios mantones coloridos y las vemos ir y venir con la carga en la cabeza, mientras los hombres, no todos pero si una amplia mayoría, están tranquilamente comiendo qat, una hierba que también vemos consumir ampliamente en Yemen y que se va masticando mientras se bebe agua y se forma una bola en la boca y así pasan las horas tan ricamente. No sé si es por el qat o por otra razón pero es la ciudad con más "rayados" por metro cuadrado que he visto nunca.
Y toda la ciudad es un mercado en el que se venden todo tipo de frutas y verduras y dulces y maíz asado y cafés y....: en una de las calles, llamada de las máquinas, está llena de hombres con máquinas de coser que hacen todo tipo de prendas y arreglos mientras las mujeres van de un lado a otro eligiendo telas y diseños, es una calle en cuesta, con alguna destartalada casa antigua y un ambiente muy colorista.



jueves, 1 de diciembre de 2011

De vuelta a Addis Abeba

Tres amigas
  Terminamos el recorrido por el norte, y estamos de vuelta en Addis Abeba. Mañana cogemos un avión a Harar en el este. Al llegar a Addis intentamos alojarnos en el hotel Ras, que está bastante céntrico y en el que ya nos alojamos al llegar y nos encontramos que en una semana han triplicado el precio, costaba 450 bir y ahora lo han subido a 1200, no se andan con subidas suaves, ya puestos...lo mismo ocurrió con las iglesias del lago Tana hace un mes costaban 50 bir y ahora las han subido a 100 bir, el 100%.
De vuelta a casa
Dejamos ya las montañas del norte, hoy ha sido un día largo con muchas horas de coche;  hemos pasado por puertos cubiertos por una niebla densa, casi no se veía la carretera. En algunos pueblos se nota la influencia de la cultura islámica,  los hombres siguen llevando faldas y las mujeres van con la cara cubierta; en un descanso me pongo a hablar con unas muchachas y les hago una foto, una de ellas llevaba la cara tapada pero se sube las cortinilla y tan contenta me deja hacerle la foto, y por todas parte rebaños de vacas con unos cuernos tremendos, ovejas, cabras y burros, muchos rebaños de burros y en algunas zonas camellos.
En el pueblo en que nos paramos a comer, varias mesas estaban ocupadas por chinos, hay muchos en toda esta región porque las carreteras han sido asfaltadas por empresas chinas, viven todos juntos en campamentos pero a veces resulta que bajan a los pueblos.
 
Actuación de danzas tradicionales en el restaurante Habesha de Addis Abeba

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Etiopía. Lalibela


Y por fin llegamos a Lalibela, uno de los lugares del viaje que más ilusión me hacía visitar. Llegamos tarde en un viaje largo desde Gondar, por carretera, subiendo y bajando puertos y con unas vistas impresionantes. El norte de Etiopía es muy montañoso y los días claros hacen que tengamos unas vistas preciosas.
Llegar a Lalibela por tierra es muy largo, por eso la mayoría de la gente viene en avión, sin embargo lo que se gana en tiempo se pierde en cercanía. De Gondar al cruce de Lalibela la carretera esta recién asfaltada por los chinos, (la llaman la carretera de los chinos) y se circula bien, si se tiene en cuenta que constantemente tenemos que sortear el montón de animales que circulan por el centro de la carretera, los últimos 70 km hasta Lalibela es una pista de tierra, sin asfaltar, alucinante que el lugar más visitado de Etiopia tenga un acceso tan elemental.
Lalibela es un pueblo que lleva su vida al margen de los turistas que viene a visitar las iglesias, aunque los niños constantemente nos piden pen y bir (monedas), el acceso a internet es tan lento que casi ni funciona,
Las iglesias de Lalibela, construida bajo tierra, esculpidas en la roca, son sorprendentes, no tanto por su belleza, (son bastante sencillas) sino por el ambiente, por lo que representan, por el enorme trabajo que supuso construir iglesias comunicadas por túneles y por su configuración tan peculiar.
En alguna de ellas se celebraban oficios religiosos, con los monjes vestidos con las túnicas blancas cantando canciones de ritmo repetitivo y haciendo sonar un instrumento metálico con 5 chapas y de vez en cuando el tambor se coloca en el medio e impone el ritmo, las iglesia se llenan de gente, todos y todas de blanco y rezan y cantan y entran y salen, y así durante horas. Difícil hacer fotos en el interior casi a oscuras de las iglesias, pero el ritmo y el ambiente enganchan.
Y de todas la más espectacular (por fuera) San Jorge, la iglesia construida en un monolito que forma una cruz y por dentro Santa Maria (Bet Maryan) una de las pocas iglesias que conserva pinturas y relieves y que tiene un cierto encanto parecido a las iglesias románicas.