| Luis en la iglesia de Cañada de Verich |
Me gusta mucho el Bajo Aragón, sus pueblos pequeños me traen recuerdos lejanos y a mi memoria vuelven dichos que mis abuelos me contaban y que tengo grabados para siempre jamás. Ahora soy yo la que los cuento y me encanta recordarlos.
Paseamos por Cañada de Verich y miramos las campanas de la iglesia. Si, hay campanas, pero Luis no se libra de que repita una vez más el dicho del pueblo. Es mas o menos así: Hace mucho tiempo se rompieron las campanas de la iglesia y al no poder comprar unas nuevas decidieron enviar un telegrama al gobernador que decía: ¡Cañada de Verich campanas rotas, al buen entendedor palabras pocas...! Al tiempo se recibió la respuesta del gobernador: ¡Si Cañada de Verich campanas rotas, a aguantarse y comprarse otras!".
Paseamos también por Torrevelilla, por el antiguo lavadero municipal y por la ermita de San Joaquín. Al llegar a casa mi padre me cuenta el dicho que ironiza con la falta de agua cerca del pueblo: "Si te casas en la Torre tendrás una gran fortuna, irás por agua al río montadica en una mula".
Paseamos por Cañada de Verich y miramos las campanas de la iglesia. Si, hay campanas, pero Luis no se libra de que repita una vez más el dicho del pueblo. Es mas o menos así: Hace mucho tiempo se rompieron las campanas de la iglesia y al no poder comprar unas nuevas decidieron enviar un telegrama al gobernador que decía: ¡Cañada de Verich campanas rotas, al buen entendedor palabras pocas...! Al tiempo se recibió la respuesta del gobernador: ¡Si Cañada de Verich campanas rotas, a aguantarse y comprarse otras!".
Paseamos también por Torrevelilla, por el antiguo lavadero municipal y por la ermita de San Joaquín. Al llegar a casa mi padre me cuenta el dicho que ironiza con la falta de agua cerca del pueblo: "Si te casas en la Torre tendrás una gran fortuna, irás por agua al río montadica en una mula".





