lunes, 19 de diciembre de 2011

Vuelta de Etiopía


Cosechando

Ya de vuelta a España nos metemos de lleno en el ritmo cotidiano, pasamos de los días soleados de Addis Abeba al cierzo y la niebla de Zaragoza; de la injera con verduras a la tortilla de patata; de los puestos callejeros a los centros comerciales; de regatear un birr, a las compras desbordadas de Navidad; de pasar los días callejeando, a encerrarnos en una caja climatizada y de poner los ojos, oidos y olfato al servicio de las nuevas sensaciones a bloquear los sentidos y primar la razón.
Cosechando
En unos días parece que la imagen de Etiopia se nos desdibuja y se retira al fondo de la memoria, y ponemos cara de haber vuelto, pero lo que no sabe la gente que nos rodea, es que la estela de Etiopia es alargada y que todavía no se ha retirado y que aunque esté aquí, no me siento en Zaragoza y por eso no me entero cuando mi padre me dice que le compre vino y se me olvida que mi hermano necesita el aceite. Yo se que no saben que mi cabeza no está aquí todavía y que, de vez en cuando me voy a ver el horizonte a la orilla del lago Awasa y a escuchar los cantos de los monjes en Bet Maryam, en Lalibela.
Todos los viajes dejan en la retina recuerdos y olores que se quedan por mucho tiempo y que ninguna foto es capaz de reflejar. Es la magia del viaje, y Etiopia me ha dejado muchas imágenes, alguna imposible de plasmar.
Hemos viajado en temporada seca, cuando ya han pasado las lluvias y toca recoger el grano, el tif para hacer la ínjera, el trigo, la cebada...
Trillando
Los campos están de color amarillo y en todo el país vemos como los agricultores recogen la cosecha, en general las espigas no son altas y la gente cosecha “en cuclillas” con la hoz en la mano, despacio, lentamente, con un horizonte puesto en el final del campo. Por el norte, en la amplia meseta etíope, se combina el verde y el amarillo; hasta los 3000 metros de altitud se ven tierras de labor que incluso en época seca mantienen la humedad,. Llanuras que cosechar en la que no vemos ni un tractor, ni una cosechadora, ni una aventadora….solamente gente, en grupos grandes o pequeños cosechando a mano y luego trillando sin trillo, con los animales dando vuelta a la “parva” y aventando y haciendo montones de paja…En el sur vemos alguna maquinaria agrícola, no mucho, 6 tractores, 3 cosechadoras y 4 ó 5 aventadoras, nada mas. En un país con una extensión de dos veces España, básicamente agrícola, son escasas las maquinarias que vemos. Se lo cuento a mi padre y recuerda su infancia, cuando los españoles también éramos agricultores, y tampoco teníamos tractores…y me parece que acabo de ver la infancia de mi padre.
"Aventando" el grano
Etiopia apenas tiene árboles, me refiero a los árboles centenarios, enormes, el árbol que predomina en la mayoría de las regiones que hemos visitado es el eucalipto, parece ser que en los últimos 100 años el bosque autoctono de Etiopia ha desaparecido en un 93% y se ha sustituido por el eucalipto que es mas rentable y dicen que ahora es el mas adecuado para evitar la deforestación, incluso hay un proyecto de cooperación de España con Etiopia para relanzar la plantación de eucaliptos, ahí va un enlace (lo de excelente no es cosa mía).
Vea este excelente video de MSN: El "diablo verde" invade las tierras de Etiopía

 Los montes de Etiopia huelen bien, huelen a orégano y tomillo que crecen silvestres por las montañas (¿los plantarían los italianos en los cuatro años que estuvieron por estas tierras?), a flores frescas, a eucalipto, a olores agradables que no conocemos, pero que disfrutamos.

4 comentarios:

Extremenian dijo...

Gracias por esta crónica que me ha hecho sentir vivencias de un país sin haber estado nunca en el. Que nos creamos en la cúspide de la sociedad tecnológica es otra incongruencia de nuestra especie. Como bien mencionas, esa realidad era la de nuestros pueblos anteayer (y aún hoy, cabría decir)
Excelente (yo si lo digo...) crónica.

Anónimo dijo...

Me dan unas ganas tremendas de salir corriendo para ver todo esto con mis propios ojos. Gracias por compartir estas vivencias. Un abrazo muy grande.
Pili

Pascu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pilar dijo...

Pascu, no tenias porque borrar el comentario. Me gusta tu aportación y creo que es bueno tener otros puntos de vista. A veces desconocemos la realidad de los lugares que visitamos y comentarios como el tuyo son necesarios. Gracias